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25 de Noviembre
Por
el fortalecimiento e integración de la igualdad de géneros
Eps- Salud. Descripción del
informe
En atención a la violencia y la
inequidad de oportunidades
Derechos a respaldar
Documentos actuales:
“Fin de la Violencia contra la mujer:
hechos, no palabras”
Obstáculos para la garantía de
políticas de género
Legislación
Estadísticas
Recomendaciones en casos de Violencia
doméstica
Efectos de la Violencia
Eps- Salud. Reflexiones
-
Razones por las que las mujeres
no hablan a sus médicos sobre el abuso
-
Razones por las que los médicos
no preguntan sobre violencia doméstica
-
¿Podemos hacer algo los
profesionales de la salud?
En atención a la violencia y la inequidad de oportunidades
Desde el 25 de Noviembre del
2000 se celebra Día Internacional para la Eliminación de la
Violencia contra las Mujeres, en atención a la gradual toma de
conciencia sobre los derechos de las mujeres y las niñas. Esta
instancia progresiva parte de la evolución del concepto de género y
de la violencia estructural que se manifiesta en diversos contextos
por constructos de desigualdad e inequidad.
La elección de la fecha reviste la
reflexión sobre los brutales asesinatos cometidos en Republica
Dominicana de las hermanas Mirabal en el año 1961 y tiene una fuerte
historicidad, encontrándose entre sus primeras documentaciones la
resolución de 1990 del Consejo Económico y Social Mundial el cual
reconocía la violencia contra la mujer desde la familia y la
sociedad, la diferencia de ingresos, las relaciones de inequidad
laborales jurídicas y económicas respecto al hombre y ya se alentaba
una Convención Mundial sobre la eliminación de todas las formas de
discriminación hacia la mujer.
El primer artículo señalaba como
violencia contra la mujer “todo acto de violencia basado en la
pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado
un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer,
así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación
arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública
como en la vida privada”.
La protección a los derechos humanos y
libertades en todas las esferas sociales involucran los siguientes
derechos:
Derechos a respaldar
El derecho a la vida
El derecho a la igualdad
El derecho a la libertad y la seguridad
de la persona
El derecho a igual protección ante la
ley
El derecho a verse libre de todas las
formas de discriminación
El derecho al mayor grado de salud
física y mental que se pueda alcanzar
El derecho a condiciones de trabajo
justas y favorables
El derecho a no ser sometida a tortura,
ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes
Basados en la Declaración Universal de
Derechos Humanos, artículo 3; asimismo por el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos) artículo 6.
Documentos actuales
En Octubre del 2006 se realizó un
informe denominado: “Fin de la Violencia contra la mujer: hechos, no
palabras”, el cual fue dado a conocer en el ámbito de las Naciones
Unidas. Estas son algunas de declaraciones torno a las formas,
consecuencias y costos de esta problemática mundial.
Muchas mujeres son objeto de violencia sexual por parte de su
pareja. En un estudio de la OMS realizado en 11 países se llegó a la
conclusión de que el porcentaje de mujeres que habían sido objeto de
violencia sexual por su pareja fluctuaba entre 6% en el Japón y
Serbia y Montenegro y el 59% en Etiopía.
También es un hecho generalizado
la violencia psicológica o emocional que ejerce la pareja. La
proporción de mujeres que habían sufrido violencia psicológica
severa fluctuaba entre 10% en Egipto y 51% en Chile. En la primera
encuesta nacional sobre la violencia contra la mujer realizada en
Francia se determinó que el 35% de las mujeres habían experimentado
presiones psicológicas por una pareja íntima durante un período de
doce meses.
El femicidio –asesinato de
mujeres – tiene características distintas al asesinato de hombres y
suele llevar implícita la violencia sexual. Entre 40 y 70% de las
mujeres asesinadas mueren a manos de sus esposos o novios en
Australia, el Canadá, los Estados Unidos, Israel y Sudáfrica. En
Colombia, cada seis días una mujer muere a manos de su pareja o ex
pareja, según informes. Centenares de mujeres fueron secuestradas,
violadas y asesinadas en Ciudad Juárez o sus alrededores, en México,
en un período de diez años.
Más de 130 millones de niñas han sido
objeto de mutilación genital. Esta práctica, que prevalece
fundamentalmente en África y algunos países del Oriente Medio,
predomina también entre algunas comunidades de inmigrantes en
Europa, América del Norte y Australia.
El infanticidio femenino, la
selección prenatal del sexo y el abandono sistemático de las niñas
son un fenómeno generalizado en Asia meridional y oriental, el norte
de África y el Oriente Medio.
Las mujeres experimentan el acoso
sexual durante toda su vida. Entre 40 y 50% de las mujeres de la
Unión Europea han informado de alguna forma de acoso sexual en el
lugar de trabajo. En Malawi, el 50% de las escolares entrevistadas
informaron de acoso sexual en la escuela.
La violencia contra la mujer en
los conflictos armados suele manifestarse también en la violencia
sexual. Durante el genocidio de 1994 en Rwanda, entre 250 000 y 500
000 mujeres fueron violadas; en los primeros años noventa, entre 20
000 y 50 000 mujeres fueron violadas durante el conflicto en Bosnia.
Muchas mujeres sufren múltiples
formas de discriminación y un aumento del riesgo de violencia. Las
mujeres indígenas del Canadá tienen cinco veces más probabilidades
que otras mujeres de la misma edad de morir como resultado de la
violencia. En Europa, América del Norte y Australia, más de la mitad
de las mujeres con discapacidad han experimentado el maltrato
físico, frente a una tercera parte de las mujeres que no tienen
discapacidad.
Las mujeres que son objeto de
violencia tienen más probabilidades de sufrir problemas físicos,
mentales y de salud reproductiva. Son lesiones físicas las fracturas
de huesos y las enfermedades crónicas. Las consecuencias para la
salud reproductiva abarcan trastornos ginecológicos, infecciones de
transmisión sexual, embarazos indeseados y problemas con el parto.
La violencia en el hogar y la
violación representan el 5% del total de problemas de salud entre
las mujeres de 15 a 44 años de edad en países en desarrollo y 19% en
países desarrollados. La violencia crea mayores riesgos para la
mujer de tener una mala salud física y reproductiva, además las
mujeres maltratadas tienen una mala salud mental y un funcionamiento
social menos acertado.
La violencia antes y durante el
embarazo tiene graves consecuencias para la salud tanto de la madre
como del hijo. La violencia da lugar a embarazos de alto riesgo y a
problemas relacionados con la gestación, incluidos los abortos
espontáneos, el parto prematuro y el bajo peso al nacer.
Las mujeres que han experimentado
la violencia tienen más riesgo de contraer el VIH. El temor a la
violencia impide también que la mujer tenga acceso a la información
sobre el VIH/SIDA y reciba tratamiento y asesoramiento.
La depresión es una de las
consecuencias más comunes de la violencia sexual y física contra la
mujer. Hay muchas más probabilidades de que las mujeres objeto de
violencia hagan uso indebido del alcohol y las drogas e informen de
disfunción sexual, intentos de suicidio, estrés postraumático y
trastornos del sistema nervioso central. Ser testigo de constantes
actos de violencia en el hogar puede crear patrones de conducta
violenta en las relaciones personales de por vida. La violencia
contra la mujer puede impedir su plena participación en la actividad
económica y cerrarle oportunidades de empleo.
Las niñas que son objeto de
violencia tienen menos probabilidades de terminar su instrucción
escolar. En un estudio realizado en Nicaragua se determinó que los
hijos de mujeres víctimas de la violencia abandonaban los estudios
en general cuatro años antes que los demás niños.
Los costos de la violencia contra
la mujer, tanto directos como indirectos, son muy elevados. Estos
costos abarcan los costos directos de los servicios para tratar y
apoyar a las mujeres maltratadas y a sus hijos y llevar a los
perpetradores ante la justicia. Los costos indirectos abarcan la
pérdida del empleo y de la productividad y los costos en sufrimiento
y dolor humano.
En el Canadá, en un estudio
realizado en 1995 se calculó que los costos directos anuales de la
violencia contra la mujer ascendían a 684 millones de dólares
canadienses para el sistema judicial penal, 187 millones para la
policía y 294 millones destinado para los servicios de asesoramiento
y capacitación, por un total de más de mil millones de dólares
canadienses al año. En un estudio realizado en el Reino Unido en
2004 se estimó en 23 mil millones de libras esterlinas anuales, o
440 libras por persona, los costos directos e indirectos totales de
la violencia doméstica, incluidos el dolor y el sufrimiento.
Justamente una de las mayores
preocupaciones es la falta de continuidad en la financiación
para trabajar en estos temas en nuestro país donde la mayor tarea es
llevada a cabo por ONGs y grupos de mujeres que actúan de manera
coordinada, pero lo cierto es que lo que se busca es concientizar a
la sociedad civil en general.
Obstáculos para la garantía de políticas de género
Desde las ONG, hay consenso en algunos obstaculizadores de esta
relación, por ejemplo:
-
La firma de acuerdos y compromisos
por parte del Estado que luego no son cumplidos.
-
La desorganización manifestada
en los mecanismos de la mujer cuando hay cambio de
administración y la demora en fijar con claridad las prioridades
temáticas, los mecanismos de vinculación con la sociedad civil y
si los anteriormente existentes se van a respetar o no, por
ejemplo, comisiones de trabajo, actividades conjuntas
periódicas, etc.
-
La pérdida de fuerza del movimiento
de mujeres luego de la consecución de un objetivo por el que se
ha luchado mucho, como la aprobación de una reforma legal.
-
El bajo reconocimiento por parte del
Estado, en particular de los mecanismos de la mujer, de la
experiencia y conocimientos de la sociedad civil en la materia,
lo que se traduce también en falta de apoyo financiero a
proyectos de larga data privilegiando algunos nuevos por razones
político partidistas.
-
Las aproximaciones puntuales o
aisladas, sin sistematicidad, desde el Estado a las ONG, que
hacen perder impacto a las acciones y fuerza a la alianza.
Legislación
En materia de protección legal,
Argentina cuenta con los siguientes instrumentos jurídicos
especiales para las situaciones de violencia de género.
Ley Nacional sobre Violencia
Intrafamiliar, N. 24.417
Decreto Nacional N. 2385 (1993) sobre
acoso sexual en la función pública.
Ley N. 4.377 Provincia de Chaco mediante
la cual se crea el Programa Provincial de Prevención y Asistencia
Integral a las Víctimas de Violencia Familiar
Ley 2.212 de la Provincia de Neuquén
sobre violencia intrafamiliar
Ley 11.529 sobre violencia familiar de
la provincia de Santa Fe
Estadísticas
En nuestro país las estadísticas de un
estudio realizado en la provincia de Buenos Aires muestran que de
cada 10 abusos sexuales, 9 son a mujeres y que el 79% de ellas era
menor de edad.
El 35% de los casos reveló que mantenían
una relación vincular familiar siendo en un 60% alguien procedente
del círculo familiar más próximo.
Recomendaciones en casos de Violencia doméstica
-
Si usted sufre o ha sufrido actos de
violencia física, agresión sexual o psicológica, debe de hablar
con familiares o amigos, y debe de denunciarlo.
-
Es importante saber que el derecho
actual protege a las personas agredidas, y que puede dejar su
domicilio sin que se considere abandono del hogar, pero debe de
presentar la demanda de separación o la solicitud de medidas
provisionales al juez, antes de 30 días.
-
En caso de riesgo de agresión en el
entorno doméstico, puede solicitar al juez la adopción de
medidas provisionales.
-
Puede denunciar tanto las agresiones
físicas como las psíquicas.
-
Es muy importante que la persona que
sufre violencia doméstica anote todos los hechos, dando datos de
fechas, testigos…
-
Debe guardar todos los informes
médicos de agresiones anteriores.
Efectos de la Violencia
Se padecen efectos físicos y psíquicos
Las agresiones violentas producen
lesiones, heridas, fracturas, quemaduras, lesiones neurológicas por
golpes en la cabeza, minusvalías físicas...
El estrés y tensión permanente que
sufren las personas maltratadas provocan enfermedades y problemas de
salud a largo plazo, alteraciones en la alimentación.
Muchas personas maltratadas terminan
sufriendo dependencia de analgésicos u otros medicamentos, del
alcohol y otras drogas.
Son frecuentes las diarreas crónicas, la
malnutrición o desnutrición, y el retraso en el crecimiento en
niños.
Las personas que sufren maltrato padecen
con frecuencia depresiones, dependencia emocional, fobias y ataques
de pánico por el miedo o el terror.
Los niños suelen tener dificultades para
el estudio y para concentrarse, sufrir pesadillas durante el sueño y
tener dificultad para relacionarse.
A continuación Eps- Salud ofrece una
serie de interrogantes acerca de por qué el abuso a la mujer no es
detectado en las consultas médicas.
Razones por las que las mujeres no hablan a sus médicos sobre el
abuso
1 Por el miedo de las represalias
si el agresor se entera de que su violencia ha sido revelada:
Puede no saber que lo que un paciente le
dice a su médico es información confidencial.
Puede vivir en un estado con leyes de
informe obligatorio para el profesional médico, por lo que puede
temer que una denuncia de éste a la policía desencadene un estallido
de violencia doméstica que la ponga en peligro a ella y a sus hijos.
Puede ser incapaz de conseguir una
entrevista a solas con su médico, sin ser acompañada por el agresor.
Puede haber sido amenazada si cuenta algo a alguien.
2 Por la vergüenza y humillación
que siente:
Puede creer que es la única que vive
este tipo de situación.
Puede creer que ella provocó la
violencia al haber fallado a su pareja de alguna manera (por
ejemplo, no limpiando bien la casa, educando mal a los hijos,
vistiendo mal, etc.)
3 Ella puede creer que merece el
mal trato:
O cree que no merece ser ayudada.
4 Puede querer proteger a su
pareja:
Él es su principal fuente de amor y
afecto cuando no la maltrata.
Él es el único soporte de ella y sus
hijos.
O espera que él cambie.
5 No entiende lo que le está
pasando:
Piensa que todos los matrimonios tienen
peleas como las de ellos.
Cree que la violencia no se repetirá.
No es consciente de que sus síntomas
físicos están relacionados con el estrés de vivir en una relación
abusiva.
Puede pensar que las lesiones que ha
sufrido no son lo suficientemente importantes como para
mencionarlas.
Sus antecedentes culturales, étnicos y/o
religiosos, influyen en su respuesta al maltrato.
6 Puede creer que su médico no
dispone de información o no se interesa lo suficiente sobre
violencia doméstica como para hablarle de ella.
Puede estar convencida de que está muy
ocupado para perder tiempo hablando de su problema.
En su última visita clínica, ella
intentó decir a su médico que estaba nerviosa por el estrés en casa.
No se le ha preguntado por la causa de dicho estrés.
7 Piensa que su médico no la
puede ayudar en este problema.
No sabe que los médicos pueden proveerla
de la información que ella necesita.
O puede habérselo dicho en el pasado a
algún médico y no haber obtenido respuesta.
Razones por las que los médicos no preguntan sobre violencia
doméstica
1 El miedo a ofender a las
pacientes.
2 Creen que no hay violencia
doméstica entre ciertas poblaciones. Por ejemplo, los médicos sin
experiencia en violencia doméstica, suponen que las pacientes con
nivel universitario no están involucradas en situaciones de
violencia doméstica.
3 La paciente no coopera, incluso
está borracha o intoxicada con otras drogas, lo que hace difícil
hacer la anamnesis. Pero generalmente no utilizamos estas excusas
para olvidar otras condiciones potencialmente fatales.
4 Piensan que la mujer provocó o
merecía el abuso. Las creencias sociales sobre la superioridad del
varón y la sumisión de la hembra persisten. Algunos médicos, de
ambos sexos, comparten estas creencias, y esto puede afectar su
habilidad para identificar eficazmente e intervenir en los casos de
violencia doméstica.
5 Creen que lo que ocurre dentro
de la casa, en cuanto a violencia doméstica, es un asunto privado y
por lo tanto no tendría que ser discutido. Pero los médicos de forma
rutinaria preguntan sobre "asuntos privados" que afectan la salud y
el bienestar de sus pacientes, como las preferencias y las prácticas
sexuales.
6 Creen que si ella quiere puede
irse del hogar. Pero hay muchas razones por las que la mujer no
puede "simplemente” abandonarlo.
7 Conocen al agresor y creen que
es incapaz del abuso. Pero la apariencia externa de muchos agresores
suele engañar y desmiente su potencial para la violencia doméstica.
8 Temen descubrir la realidad del
maltrato. No sabrían qué hacer entonces. Piensan que ese papel
corresponde a otros profesionales. Pero en realidad su intervención
es muy importante y difícilmente sustituible.
9 Una sensación de impotencia o
incapacidad para arreglar la situación. Saben qué hacer, pero creen
que no ayudará: a veces, algunas mujeres finalmente se van con la
ayuda de sus médicos.
10 La identificación profunda con
la paciente o el agresor. Las médicas que si descubren violencia
doméstica en pacientes parecidas a ellas mismas podrían aflorar sus
propios miedos a la vulnerabilidad y falta de control.
11 El tiempo necesario para
tratar este tema. Preguntar directamente sobre la violencia
doméstica como causa o factor contribuyente a los síntomas de la
mujer, puede ahorrar mucho tiempo y dinero a largo plazo.
¿Podemos hacer algo los profesionales de la salud?
Puesto que los problemas de violencia
contra la mujer no se comunican abiertamente y las estadísticas
refieren que puede pasar años hasta que una mujer da a conocer la
situación de maltrato que recibe, es importante que los
profesionales estemos alertas ante signos de ansiedad, depresión,
tensión, temores como a un aumento en la frecuencia de consultas.
Debido a la cercanía y oportunidad de confianza que ofrece el
trato con nuestros pacientes, algunas pautas a seguir son las
siguientes:
-
Asegurar la confidencialidad. Pida a
su paciente una entrevista a solas.
-
Observe su conducta emocional y sus
actitudes
-
Emplee un tiempo prudente para
abordar el diálogo
-
Comunique su atención sobre el tema
con hechos concretos
-
Facilite la expresión verbal de las
emociones
-
Si la paciente admite la violencia
remítase a realizarle preguntas directas y simples de contestar
-
Exprese que la violencia no tiene
ninguna justificación posible
-
Alerte sobre los riesgos que conoce
y brinde ayuda para que tome una decisión
-
Realice una descripción detallada de
los hechos y documéntela en la historia clínica de su paciente
-
Demuestre receptividad e interés
profesional.
-
No emita juicios personales.
Fuentes Consultadas:
CEPAL. Mujer y Desarrollo. Septiembre
2005
http://www.eclac.cl/publicaciones/xml/4/22824/lcl2391e.pdf
Red Mujer y Hábitat
http://www.redmujer.org.ar/
ONU. Asamblea General. Sesión ordinaria
1994
http://daccessdds.un.org/doc/UNDOC/GEN/N94/095/08/PDF/N9409508.pdf?OpenElement
Sitios y Asociaciones en Argentina donde asesorarse
Para mujeres víctimas de violencia:
Lugar de Mujer. Av. Corrientes 2621
"83"; Tel: 4961-8081
Para mujeres víctimas de violencia
sexual:
Dirección General de la Mujer.
Asesoramiento integral. Tel: 0800-66-MUJER (68537). Atención las
24hs.
Oficina de Asistencia Integral a la
Víctima del Delito. Tel: 4954-8415, 4952-8629 / 9980. Atención
de 8 a 20hs.
Colegio Público de Abogados.
Asesoramiento Jurídico. Tel: 4327-0807 Int. 7. Atención de 10 a
18hs.
Hospital Álvarez. Atención
psicológica. Aranguren 2701. Atención de lunes a vernes de 8 a
13hs.
Hospital Muñiz. Atención psicológica.
Uspallata 2272. Atención de lunes a viernes de 8 a 12hs.
Centro de Salud y Acción Comunitaria
Nº 22. Atención psicológica. Teléfono: 4855-6268; Guzmán 90.
Atención miércoles y viernes de 13 a17hs.
Centro de Salud y Acción Comunitaria
Nº 23. Atención psicológica. Tel: 4983-6098; Querandies 4289.
Atención lunes y martes de 13 a 17hs.
Fiscalias de Turno. Denuncias.
Tels. 4954-8415 / 4952-8629 / 9980. Atención de 8 a 20hs.
Campaña No Más Violencia Contra las
Mujeres de Amnistía Internacional. Para recibir información
sobre el tema enviar un mail a
campmujer@amnesty.org.ar
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