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Es un
trastorno neurológico denominado así en alusión a
Georges Gilles de la Tourette,
quien desarrollara y describiera
estudios sobre pacientes con alta incidencia de tics motores
y vocales (fónicos), que ocasionalmente pueden asociarse a
problemas de conducta tales como trastornos obsesivos
compulsivos o hiperactividad.
Básicamente
puede mencionarse que un Síndrome de Tourette debe reunir
los siguientes criterios:
1
- Presencia de diferentes tics motores
y vocales, aunque no necesariamente se manifiestan en forma
concurrente.
2
- Los tics aparecen varias veces en el
transcurso del día o intermitentemente durante más de un
año. Durante ese tiempo no se presenta ningún período de más
de tres meses libre de tics.
3
- El trastorno causa, desde el punto
de vista clínico, una baja de rendimiento funcional a nivel
laboral, social o en otros aspectos importantes, sin embargo
quien lo padece no debe ser considerado un discapacitado
intelectual.
4
- El trastorno se
manifiesta habitualmente a temprana edad, por lo general
antes de los 18 años de edad y se considera crónico.
5
- Su aparición no depende de los
efectos fisiológicos directos de alguna sustancia (por ej.
estimulantes), enfermedad o lesión somática (ej. enf. de
Huntington o secuela de encefalitis viral). Los estudios
neurológicos destacan la existencia de anormalidades en
ciertas regiones del cerebro (ganglios
basales, lóbulos frontales y corteza cerebral que regulan
los movimientos y los impulsos) y una descompensación
en los neurotransmisores (dopamina,
serotonina y norepinefrina)
que llevan a cabo la comunicación entre las células
nerviosas.
Los
tics, como principal signo son
recurrentes, varían en intensidad y localización. Entre
ellos puede presentarse movimientos de hombros, tronco o
cuello, parpadeos y es muy común la emisión de ruidos (tics
vocales o fónicos) que se expresan con cambios de tonos de
la voz, carraspeos repetidos o con expresiones simples que
son percibidas como gruñidos y en algunos casos se asemejan
a insultos o silbidos.
Dichas
manifestaciones surgen en forma espontánea y por lo general,
compulsiva. Sus conductas no están disociadas del medio y en
la mayoría de los casos suceden cuando los enfermos son
expuestos a situaciones de stress o en lugares donde hay
alta concurrencia de personas.
La vida de
relación de estas personas muestra por tanto numerosas
dificultades, principalmente:
Familia:
como el síndrome suele expresarse
desde la infancia y su diagnóstico requiere el diagnostico
de especialistas, en tanto éste comportamiento se presenta,
es percibido como una conducta importuna, incómoda al
originarse en cualquier momento, que puede ser percibida
incluso como ofensiva y/o provocativa en el seno de los
hogares.
Sociedad: en niños o
jóvenes que sufren este trastorno, dependiendo de la
intensidad y grado de expresión que abarque su conducta,
hace difícil su adaptación social, en especial en la
escuela. Es común que los tics mencionados como ruidos,
gritos o movimientos involuntarios del tipo sacudidas,
morderse la lengua, etc. sean vistas como un retraso o grado
de discapacidad intelectual, lo cual sin embargo se
comprueba no es motivo para que estas personas puedan
realizar sus estudios escolares.
El síndrome no
se presenta de igual forma en todas las personas. Algunas
manifiestan problemas para leer, repiten vocablos en forma
sucesiva o pueden tender a la autoagresión. Pero el
porcentaje de tales conductas es variable.
Las
dificultades aumentan cuando a los tics se presentan
conjuntamente
TDAH (trastorno por déficit de
atención con hiperactividad), TOC (trastornos obsesivos
compulsivos) acompañados por episodios de fobias. Estos sí
pueden obstaculizar situaciones de aprendizaje y expresar
conductas de ansiedad o depresión.
Todo esto
conlleva, sin duda, un entorno compasivo y en el que exista
un reconocimiento directo de la naturaleza del trastorno y
la posibilidad de adaptación que corresponda al contexto
donde estas personas se desenvuelven.
Origen del Trastorno
Si bien existen
numerosos estudios llevados a cabo con neuroimágenes o sobre
cerebros de enfermos donados posteriormente a su muerte para
la investigación, no hay una causa única que explique el
desencadenante del síndrome. La progresión de los análisis
bioquímicos, neurológicos y genéticos, expresa entre otros
datos que este trastorno suele darse en recién nacidos
procedentes de partos de bajo peso o con dificultades
durante el primer trimestre de embarazo. Pero la base mas
concreta esta vinculada al eje cortico-talamico, ganglios
basales, que controla los movimientos, coordinación e
impulsos.
Asimismo, en la
actualidad, estudios realizados en gemelos y en el seno de
las familias cuyos integrantes manifiestan el síndrome
conducen a sugerir que es un trastorno hereditario. Sin
embargo, se ha comprobado que no existe un tipo o única
clase de genes que lo originen. Se cree que de acuerdo a la
clase y localización de las manifestaciones sean varios los
genes que desempeñen un papel en el origen y concurrencia de
efectos menores.
Tratamiento
Se suelen seguir
dos fases complementarias.
Tratamiento Conductual:
caracterizada por terapias donde se incorporan una serie de
técnicas que se focalizan en contrarrestar en forma
evocativa la aparición de los tics. Las distintas terapias
pueden ser útiles para facilitar el desenvolvimiento social
y la calidad de vida de los enfermos. Por lo general, las
mismas comprenden al grupo familiar. Entre ellas suelen
sugerirse también hipnosis y ejercicios para aumentar la
comunicación con el entorno y disminuir energía o ansiedad
Tratamiento Farmacológico:
depende de la intensidad y tipo de manifestaciones o
desórdenes concomitantes que se presenten. Las mismas por lo
tanto son ajustadas de manera individualizada al paciente a
tratar, fundamentalmente por la incidencia de efectos
adversos que pueden presentarse en niños y jóvenes que
padecen el sindrome.
A titulo
informativo, entre los medicamentos que se emplean, podemos
mencionar:
-
Neurolépticos: haloperidol y pimozida
-
En casos que
coexista TOC (trastornos obsesivos compulsivos) se
utilizan inhibidores de la recantación de serotonina.
entre ellos: sertralina, fluoxetina, que aportan
ventajas en el tratamiento de estados de ansiedad y
fobias asociadas.
-
Concomitancia de TDAH (trastorno de déficit atencional):
los fármacos seleccionados suelen ser para tratamientos
de corto plazo. Metilfenidato y remolina. También es
sugerida la clonidina para disminuir los tic y mejorar
el control de impulsos.
-
Igualmente
para tratamientos de tics, suelen emplearse clonazepam,
pergolida.
Pronóstico de la enfermedad
Este trastorno
es de tipo crónico, es decir, dura toda la vida, sin embargo
se observa que luego de los veinte años un alto porcentaje
de enfermos pueden mejorar en sus manifestaciones. Los
tratamientos psicológicos ocupan por lo tanto un papel
importante en el seguimiento y periodos de fluctuación de
estados de ansiedad, depresión o comportamiento antisocial.
Respecto a su
epidemiología, los datos son variables; se cree que
alrededor de un 3 a 7% de la población primaria padece esta
afección neurobiológica.
En la actualidad
el tratamiento e investigaciones que recibe el trastorno es
multidisciplinario y proviene de áreas como la neuroquímica,
inmunología, psiquiatría y la genética, quienes han avanzado
en forma destacada en los últimos diez años. Se cree y
espera con gran expectativa que la dilucidación genética
–mediante marcadores biológicos- sobre el origen del
trastorno devendrá en un amplio marco de respuestas a
diversos trastornos conductuales y neurológicos.
Una vez más, es
vital señalar el ambiente comprensivo y humano que debe
acompañar al enfermo. Los tratamientos conductuales han
notificado un alta mejora en la autoestima y bienestar
interpersonal. El seno de las familias con enfermos de
Tourette suele atravesar situaciones de angustia y es
esencial contemplar a estas personas en su integridad para
sostener y afianzar las potencialidades de todo el grupo
familiar.
Sin lugar a
dudas el acompañamiento social es la mejor medicina para
tolerar la enfermedad y mejora notablemente su inserción a
su vida escolar y laboral.
Prof. Farm Silvia Chort
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