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Ocho Objetivos del Milenio
Quinto Objetivo: Mejorar la Salud materna
En un mundo donde la población
alcanzará este año la cifra de 7.000 millones de personas,
iniciativas que beneficien mejorar la salud materna adquieren
indudable relevancia. Las metas proyectadas torno al 5º Objetivo, se
centran en dos puntos:
-
Reducir para el 2015 la mortalidad materna al
75% respecto a los valores de 1990
-
Lograr el acceso universal a la salud
reproductiva
Alrededor de 600.000 mujeres mueren por
complicaciones durante su embarazo y parto. Y son 8.000.000 de niños
(OMS, 2008) los que fallecen antes del primer año de vida por
causas evitables. La variación en índices
de mortalidad materna depende de diversos factores, entre los que
se destacan las áreas (rurales o urbanas) donde viven las mujeres,
los relativos a sus condiciones económicas y a la asistencia que
reciben por parte de personal especializado durante su embarazo.
Los países asociados a las Metas del
Milenio deben responder con planes nacionales de salud, esto
comprende entrenamiento y formación de recursos humanos, proyectar
la financiación de infraestructura sanitaria adecuada y realizar
una evaluación constante de los progresos o retrasos que se
produzcan en las planificaciones.
Dentro de las principales causas de
muerte materna se encuentran:
Hemorragias
Sepsis
Aborto
Anemia
Embolia
Desnutrición
Siguiendo el propósito de favorecer
la salud reproductiva y atender el origen de estos decesos, UNICEF
ha propuesto como índice que las mujeres deben consultar cuatro
veces a profesionales antes del parto. Se ha podido constatar que en
Latinoamérica entre 1990-2008 el porcentaje de mujeres atendidas
creció de un 79 a un 94%, en cambio, es desalentador el dato de que
1 de 3 mujeres que habitan en zonas rurales de países en vías de
desarrollo, recibieran solo una vez atención de personal capacitado.
Las estrategias deben concentrarse en atender
a niños y mujeres en condiciones de vulnerabilidad. Por eso, otro
aspecto a relevar es el nivel educativo que tienen las madres, en
particular las de edad adolescente. Las cifras indican que
la tasa de nacimiento en estos casos es
cuatro veces mayor en jóvenes que no han recibido educación.
Evaluar estos valores implica cotejar cuan
estables y efectivos son los programas de planificación familiar que
establecen los estados.
La democratización en términos de
salud reproductiva involucra
que todos los individuos,
sin importar su sexo, edad, raza, condición social o política, credo
o preferencias sexuales, tienen el derecho a recibir información, a
la libre decisión y a beneficiarse de los avances científicos y
tecnológicos, así como a recibir servicios de calidad con eficiencia
y oportunidad.
Actualmente se ha alcanzado un
consenso mundial respecto al valor que deben alcanzar todas las
etapas reproductivas; control prenatal, embarazo, parto y postparto.
Esto también requiere considerar la prevención de embarazos no
deseados y su cara más oscura, la creciente recurrencia a abortos
encubiertos, circunstancias que dependen de políticas concatenadas.
Entre ellas, las que permitan el acceso a métodos anticonceptivos
eficaces.
El objetivo que persigue la ejecución
de estas políticas se relaciona con promover una sexualidad
responsable y segura. Como contraparte, estudios de la OMS señalan
que el aumento en la adopción de estos métodos durante el período
2000-2007 ha sido menor respecto a la década del ’90.
Bajo este panorama, los programas diseñados
afrontan que lograr estabilidad en estos procesos comporta múltiples
obstáculos los cuales requieren ir al encuentro de la diversidad
cultural, económica y geográfica que representa cada nación. En
consecuencia, se establecieron
una serie de indicadores compuestos por trazadores y coberturas
que en la actualidad se utilizan para
monitorizar los avances a nivel global, a saber:
Trazadores:
Razón
de mortalidad materna
Mortalidad
en la niñez (< de 5
años-con la proporción de muertes neonatales)
Niños
< de 5 años con baja talla para
la edad
Coberturas:
Satisfacer
las necesidades de
anticoncepción
Cobertura
de control prenatal
(recibir 4 controles previos al parto)
Profilaxis
antirretroviral en
embarazadas HIV positivas. Orientada a prevenir la transmisión
vertical de HIV
Aumentar
el personal capacitado para
atender el parto
Cuidados
postnatales para la madre y
el niño ( posterior a 48 horas del parto)
Lactancia
materna exclusiva por 6
meses
Tres
dosis
de vacuna triple
bacteriana (Difteria, Pertusis y Tétano)
Niños
con neumonía, tratados con
antibióticos.
Solo su mención nos aproxima a la
complejidad de los progresos en torno a este Objetivo. Si bien la
mirada sobre el papel que ocupa la mujer en la sociedad se ha
modificado progresivamente, el impacto destinado a emponderar
temáticas de género, reformular estilos de vida y asegurar cuidados
en salud reproductiva, aún no es equitativo u homogéneo a nivel
mundial. Abarca considerar aspectos tan disímiles como incluir
estrategias para núcleos indígenas, atender situaciones en regiones
rurales, mantener y sumar presencia de personal capacitado,
particularmente en lugares críticos de Asia y el sur de África,
donde se concentra el mayor número de decesos o sensibilizar en
espacios donde existe prevalencia de comportamientos sexuales de
alto riesgo. A la monitorización referida, debe agregarse la
rendición de cuentas de los estados partícipes sobre las campañas,
empleo de recursos y ejecución de políticas a niveles regionales e
internacionales.
Las cifras nos muestran que el riesgo
de mortalidad materna es 3 veces mayor en mujeres indígenas, las
cuales sufren una fuerte discriminación. Los programas enfrentan la
realidad que alcanzar un equilibrio entre el respeto a sus
costumbres o tradiciones para ejercer su sexualidad y concientizar
al personal sanitario para establecer vínculos con las futuras
madres que se traduzcan en alcanzar igualdad para las comunidades
que componen, es uno de los principales retos que afrontan estas
metas.
Lograr que acudan a los centros de
salud, es el primer signo de esta problemática.
“No concurren porque las discriminan”
“La hostilidad contra las indígenas
las lleva a parir en la selva”
“Estigmatización y degradación las
alejan de los centros sanitarios”
Son algunas de las impactantes afirmaciones
expresadas
en este artículo.
Cuando hablamos de salud
reproductiva, debemos entenderla como la capacidad que tienen las
personas para disfrutar de una vida sexual plena, sin riesgos. Para
ello deben contar con información adecuada y por ende, la libertad
de tomar decisiones responsables respecto a su sexualidad.
Los programas se basan en tres ejes:
Derecho a recibir información
Respeto a los derechos sexuales y reproductivos de las personas
Derechos al acceso a servicios sanitarios de calidad
Un grupo vulnerable, sobre el cual se
plantea un especial enfoque, es el de las adolescentes. Aquí las
estrategias se concentran en garantizarles el recibir información y
educación para disminuir embarazos no deseados, abortos inducidos y
brindarles espacios que promuevan una concientización sobre estos
temas, lo que básicamente puede lograrse ayudándoles a conocer el
ejercicio responsable y seguro de sus derechos sexuales y
reproductivos.
Los números en Latinoamérica
Cada año fallecen 400.000 niños
menores de cinco años, entre ellos el 60% de estas muertes ocurre en
el periodo prenatal. La OMS ha recomendado se conformen Comités de
mortalidad materna y neonatal, pero en America Latina, la adopción
de políticas continuas para investigar las causas de las
defunciones y el establecimiento de auditorías a los proveedores de
salud, léase, instituciones estatales y/o privadas, es aún bajo.
En tanto, son 25.000 las mujeres que
mueren anualmente en el transcurso de su embarazo. El 20% de los
países más pobres, donde destacan Haití y Bolivia, concentra el 50%
de las muertes maternas.
En Argentina: que cada muerte, importe.
Nuestro país pese a la adhesión
realizada en el 2000 en el marco de la ONU de alcanzar las metas
propuestas mundialmente, teniendo como base los indicadores
(trazadores e implementación de coberturas) del 1990, el registro
de muertes maternas no presenta avances concretos.
Las cifras del Ministerio de Salud,
señalan que en 2009 los índices de mortalidad materna fueron de 55
cada 10.000 niños nacidos vivos. Valor superior respecto al 2008, de
44 sobre 10.000.
Otra forma de transparentarlos es
comparar los valores del 2000 donde esta tasa de mortalidad materna
era del 34,9% mientras que llegó al 40% en el 2008, siguiendo datos
oficiales.
Los números así expresados son fríos y pueden
verse incluso como mínimos. Sin embargo,
Argentina supera en tres
veces la tasa de mortalidad materna de Chile (19%) y Uruguay (11%).
Así constatados, el propósito equiparable de alcanzar a estos
países no se cumpliría; la mejor proyección indica que hacia 2015
de no tomar intervenciones eficaces, llegarían a un 38%.
Si bien los datos toman como
referencia fases del embarazo y parto, un alto porcentaje
correspondería a abortos, circunstancias que serían prevenibles si
existiera una política de ejecución efectiva del Programa de Salud
Sexual y Reproductiva, originado en 2003. Dentro de sus tópicos, la
planificación debería brindar asesoramiento integral y entrega
gratuita de métodos anticonceptivos.
Hacia
2006 el alcance de estos
métodos era del 76,3%. Sin embargo, desde el 2008 la entrega de
anticonceptivos, particularmente a las poblaciones más pobres, no
tiene continuidad, ya que el Ministerio de Salud ha mostrado dificultades en su compra, trabas burocráticas y administrativas
para su correspondiente provisión.
Respecto a los abortos en Argentina
según advierte la FEIM (Fundación para el Estudio e Investigación de
la Mujer) existe un notorio sub-registro, ocurren en una clara
clandestinidad. Mientras que dentro de un plan eficaz de salud
reproductiva que incluyera conocimientos básicos en educación sexual
y accesos seguros a métodos de planeación materna, serían muertes
evitables.
Se calcula que anualmente se
practican de 460.000 a 500.000 abortos, los cuales en su mayoría no
son llevados a cabo en condiciones sanitarias adecuadas. El
subsecretario de Salud Comunitaria Guillermo Gonzalez, ha admitido
acerca de la mortalidad materna, que “no se ha trabajado en cuatro
puntos fundamentales”.
La creación de bancos de sangre, para el tratamiento
oportuno de hemorragias
Previsión adecuada de daños (relación madre-hijo)
producido por abortos
Fallas para detectar en forma temprana infecciones
Dificultades para detectar casos de hipertensión
En síntesis, factores y situaciones
claramente previsibles. Todos estos datos, hacen necesaria la
reflexión de redoblar el esfuerzo a nivel institucional y de los
integrantes de los equipos de salud por otorgar visibilidad y
ofrecer educación sexual en forma continua, adecuada al grupo
comunitario de referencia y adicional a la que se efectúan en
algunas escuelas.
Como declara la FEIM “el 5º Objetivo del Milenio es el menos logrado en la Argentina
y es evidente que no constituye una prioridad
política del estado”. A propósito de las estadísticas puestas a
analizar, el ex -ministro de Salud Pública, Gines González García
reconoció que
“es
el indicador más estancado” de las
Metas propuestas al 2015.
Para terminar y, como siempre, los invitamos a
dejarnos su opinión, les dejamos unas palabras para reflexionar de
Halfdan Thomas Mahler, citadas en un
estudio del CEDES, de su discurso en Nairobi, sobre Maternidad sin
riesgo.
“La mortalidad materna ha sido una tragedia
descuidada y se ha descuidado porque las personas que las sufren
son personas ignoradas, con menos fuerza e influencia sobre cómo
deben emplearse los recursos nacionales, son pobres y por encima
de todo, son mujeres”.
Prof. Farm. Silvia Chort
*****
Fuentes Consultadas-Recomendadas
AAGOP: Asociación Argentina
de Ginecología y Obstetricia
CEDES: Centro de Estudios
de Estado y Sociedad
FEIM: Fundación para
Estudio e Investigación de la Mujer
IPS: Inter Press Service.
Red de Periodistas
Ministerio de Salud:
organismo oficial en Argentina
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