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Los emprendimientos
hacia una equidad de género experimentan cambios disímiles en el
mundo. Acostumbrados a pensar de un modo occidental nuestras
referencias están peligrosamente limitadas. Los llamados cada vez
más urgentes a convivir en la diversidad contemplan la consideración
inclusiva que la mujer ha adquirido hasta este punto del siglo XXI.
Contemplar los índices
de mortalidad materna, ingresos salariales, esperanza de vida, tasas
de escolaridad, proporción en puestos de decisión socialmente
reconocidos, entre otros datos que ofrecen la OIT, OMS, ONU, por
citar instituciones que abordan un registro de estos datos, nos
puede permitir analizar los cambios originados desde la declaración
de los Objetivos de Desarrollo del Milenio hasta la actualidad.
Varios son los desafíos
en América Latina donde esta disparidad respecto al género debe
revertirse; por citar algunos:
Se considera que 1 entre
4 es la cifra de mujeres que esta a cargo de una empresa
Un 40% de los puestos
rurales está en manos de mujeres
El espacio en puestos de
decisión política permite el acceso a mujeres en un 17 %
Aun es marcado el
desequilibrio en asistencia de niñas-adolescentes en los niveles
primario y secundario respecto al de hombres.

Lo cierto es que la
equidad de género no se debe asumir como un listado detallado de
elementos a reunir para dar cumplimiento a este Tercer Objetivo de
Desarrollo, sino que su concepción debe abordarse desde el principio
del ciclo vital de cada individuo correspondiendo a cada fase o
etapa las decisiones que lo integren.
Para alcanzar una
modificación adecuada hacia el 2015 de estas cifras se han sugerido
algunas claves desde el género:
-
Aumentar el acceso y control
de la mujer a recursos y oportunidades
-
Desarrollar en todo el ciclo
escolar etapas de formación en el área de educación sexual
-
Promover la formación de un
mejor capital humano en niñas y adolescentes
-
Permitir que la mujer tenga un
espacio adecuado en la atención a su salud y nutrición
-
Brindarle una educación que
ponga acento en su autonomía
-
Procurar una mejor
alimentación a la mujer embarazada
-
Educar a las adolescentes
respecto al número de hijos a tener y al espacio entre embarazos
-
Planificar y/o posponer los
embarazos para asegurar una mayor proporción de años en
escolaridad en sus hijos
-
Impulsar la ejecución de leyes
que las protejan respecto al contrabando, la prostitución y el
tráfico de personas
-
Mejorar la vulnerabilidad ante
enfermedades tales como el SIDA, malaria y aquellas de
transmisión sexual
-
Modificar los marcos jurídicos
para beneficiar una consecuente equidad de oportunidades
-
Optimizar los espacios
sanitarios y el ambiente donde la mujer desarrolle cada etapa de
su vida social
-
Alcanzar mejores oportunidades
económicas en emprendimientos y sectores productivos
-
Que la mujer continúe
conquistando un mayor liderazgo en ámbitos sanitarios, ya sea en
espacios barriales, centros comunitarios, salas de atención
primaria, instituciones escolares, etc. para facilitar la
cooperación y el alcance a una mejor atención de los críticos
problemas de salud que debe afrontar nuestra América Latina
Estos,
son solo algunos de los criterios a tener en cuenta para lograr una
mejor perspectiva respecto a la equidad de género. Quedan infinitas
posibilidades, entre ellas:
Apoyar
los emprendimientos que llevan a cabo miles de ONGs en nuestro
continente. Aumentar espacios curriculares que analicen el papel
del género para una mejor consecución del progreso humano.
Alentar
asimismo las especialidades académicas que introduzcan la
problemática del género para afrontar su relación en áreas tan
delicadas como la salud, educación y desarrollo sostenible de
las familias.
Atender
en todas las áreas pertinentes las denuncias de maltrato, abuso
o discriminación acometidas en mujeres ya sea por su condición
social, su elección sexual, pensamiento político, religioso o
por su residencia (eventual o definitiva) en un país diferente
al de su origen.
Propiciar los espacios de comunicación, tales como foros,
jornadas, congresos, etc. para dar a conocer estas problemáticas
a fin de alcanzar una mejor concientización en las decisiones
necesarias a seguir.
Estas,
son algunas de las reflexiones que
Eps Salud
quiere aportar acerca del Tercer Objetivo del Desarrollo del
Milenio. El tema no es en absoluto competencia única del área
sanitaria. Su análisis y concientización requiere una profundización
efectiva y nuestra página hace y hará referencia a esta temática en
diversos documentos propios e institucionales, puesto que la
igualdad de géneros requiere la adopción de estrategias
transversales para promover que hacia el 2015 éste Objetivo sea el
mediador principal en la consecución de las demás metas asumidas.
Sin lugar a
dudas, el rol de la mujer tiene un papel imprescindible, reservada a
interpretar un compromiso activo en la formación de equipos y grupos
comunitarios, es decir, un mejor recurso humano para lidiar y
reparar las enormes brechas culturales y socioeconómicas que
atraviesa América Latina.
Como así
también, la mujer está destinada a protagonizar y respaldar todas y
cada una de las prioridades de Desarrollo para nuestro siglo.
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