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Resumen
La presente
comunicación discurre sobre las virtudes y naufragios que viene
demostrando la vinculación, de la Educación Física al área
práctica del conocimiento. El esfuerzo de los estudiosos de la
Educación Física en acudir a las humanidades y las Ciencias
Sociales, con especial interés Epistemológico, ha plasmado ya un
importante aporte al circunscribir a la Educación Física en el
terreno de una teoría práctica. Los frutos se plasman tanto en
nuevos espacios curriculares para la formación académica, como
así también en preocupaciones y orientaciones dadas a estudios,
investigaciones, conferencias, publicaciones, etc. No obstante,
el doblado esfuerzo en apartar a la indagación sobre el objeto
de estudio del interés epistemológico, por su estrecha relación
con una teoría tecnológico cientificista, sitúa nuevamente a la
Educación Física en una indefinición epistémico-disciplinar poco
favorable.
Es menester entonces
corregir el viraje epistémico en aquello que corresponda a un
exceso especulativo y ofrecer alguna propuesta conceptual
(teórico-objetal-metodológica) que sitúe a la Educación Física
dentro de una teoría práctica. La exposición del concepto de
Corporificación y la trama conceptual que torno a él se enlaza
es un ensayo, una proposición que podrá demostrar sus virtudes
en establecer una relación más horizontal con las humanidades y
ciencias sociales así como estrechar y solidificar la relación
de la episteme, objeto y ocupación que legitiman a este campo
ante la sociedad civil y el estado.
Palabras clave:
Educación Física. Ciencia. Epistemología.
El presente artículo es
una conferencia de mi autoría, con correcciones menores, dictada en
las "Terceras Jornadas Sanluiseñas de Investigación en
Educación Física y
Ciencias del Deporte" organizadas por el Instituto Cultural
Argentino de Educación Superior, Villa Mercedes, San Luis, en
Octubre de 2007.
Introducción
Los frutos del
impulso que, hace poco más de 10 años, tuvieron los estudios
renovados sobre la identidad de la Educación Física, pueden comenzar
a apreciarse recientemente. Un indicador significativo, de ello, es
la inclusión del espacio curricular denominado Epistemología de la
Educación Física a nivel de formación del profesorado, aunque no
contemos con un mapeamiento exhaustivo de cómo se presenta ese
espacio en los distintos institutos de formación de profesorado de
Argentina. La inclusión de dicho espacio curricular, las temáticas
que trata, desafía los límites de la tradición y de los mitos, y
orienta a establecer una relación crítica con la(s) teoría(s) de lo
corporal. Pues si, bien, en alguna medida se parece a su antecesora,
la Teoría de Educación Física, el nivel de abstracción es
considerablemente mayor, si consideramos que los cuestionamientos
sobre la racionalidad y lo corporal inducen a establecer una
relación más razonable (a diferencia de racional) con el cuerpo.
La reflexión a nivel
de la Teoría de la Educación Física, exigía el discernimiento de la
identidad disciplinar entre otras disciplinas "científicas" en
competencia sobre el mismo objeto de estudio; el movimiento. Los
estudios de Epistemología de Educación Física tratan sobre la
identidad de la Educación Física, según esclarecen el área de
conocimiento a la cual se vincula, considerando las características
de los objetos que estudia y el recorte teórico que los
constituye.¿En cuál área de conocimiento se enmarca el objeto,
teoría y formas de conocer de la Educación Física?
La formulación del
mencionado interrogante, que produce un viraje en la indagación
teórica en la Educación Física, puede hasta despertar ciertos
recelos por parte de los estudiosos de la epistemología de la
Educación Física, ya que en gran parte el esfuerzo realizado ha sido
en dirección a minimizar la importancia del objeto de estudio para
identificar a esta disciplina, área de conocimiento ó de indagación
sistemática. En consecuencia han intentado destacar, la
identificación del área de referencia a la cual se viene vinculando
la Educación Física, sean las humanidades, sean las Ciencias
Sociales, áreas desde las que se han realizado valiosas
contribuciones. Debe aclararse, que en el intento de minimizar la
importancia del objeto de estudio, en cuanto a su importancia en la
definición de la identidad epistemológica, en ningún caso ha
sugerido el eliminarlo de las reflexiones.
El afán en definir
el objeto de estudio de la Educación Física que ha caracterizado a
los abordajes teóricos de orientación científico-tecnológica, es en
gran parte motivo por el cual, desde una teoría práctica, se han
minimizado los esfuerzos de una formulación teórica que circunscriba
un objeto de estudio y plantee formas metodológicas coherentes, para
la investigación en esa área.
En el intento de
esclarecer la problemática planteada, en adelante expondré, como
dicho viraje epistémico ha absorbido contribuciones desde otras
áreas de conocimiento y los ha articulado en la intención de
formular una teoría práctica. Seguidamente demostraré, que el cambio
de enfoque no exime a la teoría de circunscribir y darse un objeto
específico de estudio. Finalmente, a modo de ensayo, expongo una
alternativa unas proposiciones teóricas mínimas que sirvan de
anclaje para continuar pensando sobre el tema.
Una teoría práctica
La indagación
de mayor alcance en torno al quehacer teórico de la Educación
Física, ha producido sus logros y los podemos sintetizar en torno a
lo que se ha constituido en la proposición de una teoría práctica
para la Educación Física. La proposición de una teoría práctica para
los estudios en Educación Física, ha tenido anclaje en el interés
dado a las Humanidades y Ciencias Sociales. En gran parte la
atracción que suele conferírseles a estas áreas, se debe a los
aportes de críticas contundentes realizadas en el marco de los
estudios de sociología del deporte, sociología del currículum y a la
historia de las disciplinas escolares. Podemos considerar entre
ellos, también, a los estudios sobre Filosofía de la Educación
Física. Este orden de enumeración no se trata de una cronología y si
un orden en función de la repercusión, impacto, llegada ó
plausibilidad que han tenido dichos estudios para el censo
establecido en el área. Las deducciones que se han seguido a partir
de allí, se han consubstanciado en una serie de críticas realizadas
a las formulaciones teóricas enmarcadas en los estudios en las
Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Las objeciones
levantadas pueden sintetizarse en tres: a la pretensión de definir
el objeto de estudio de la Educación Física circunscribiendo una
identidad disciplinar que le otorgue personería en la comunidad
científica; a la concepción de cuerpo físico-químico-anátomo-fisiológico
coherente con la concepción antropológica dualista que escinde
cuerpo-alma; al modelo de intervención ocupacional del tipo
tecnológico en el cuidado, prevención de la salud a través de la
ejercitación físico-corporal.
Estas proposiciones
por demás contundentes, se han extendido en sus deducciones y
aplicaciones y han nutrido la crítica del currículum en Educación
Física (KIRK, 1990). Así podemos entender que gran parte de la
epistemología de la Ecuación Física en la Formación de Profesores,
hoy, esté centrada en la perspectiva de la crítica del currículum,
en tanto se ocupa en desvelar el carácter ideológico del
contenido/conocimiento que lo compone, que prescribe el deber ser de
la Asignatura escolar Educación Física. Por lo tanto, el deporte,
principal contenido de la Educación Física, es una manifestación
corporal que en el sentido práctico, conviene a valores e intereses
de las sociedades modernas industriales, ó a algunos sectores dentro
de ellas. Consecuencias directas de estas premisas, para el campo
ocupacional han sido las distintas limitaciones que progresivamente
se han establecido al desarrollo del deporte como contenido escolar,
cuando es propuesto según los modelos de la alta competición.
Es posible que en el
intersticio en el que el viraje epistémico se ha ido constituyendo,
no haya dejado muchas alternativas, a la hora de: o, demostrar que
los estudios desde las humanidades y Ciencias Sociales tienen una
aplicación efectiva en la intervención del profesional de la
Educación Física; ó de quedar condenados al abandono por
considerarlos pura especulación ó meditación sin efecto. En ese
complicado marco, se ha desvaneciendo el impulso que tuvieron las
reflexiones epistemológicas iniciales. Los epistemólogos de la
Educación Física se han precipitado en proponer a la Educación
Física como una práctica, siendo que apenas contamos con algunas
precisiones sobre que es lo que esto significa. ¿Qué significan las
proposiciones: "La Educación Física es un práctica", "…es una
práctica social", "…es una práctica de intervención inmediata", "…es
una práctica pedagógica"?
La identificación
con el área práctica, que si bien podemos considerar conveniente, es
aún muy general y por tanto inespecífica. Entre todas las
expresiones mencionadas arriba, que Souza (2001) denominó,
"enmarañado de términos", las proposiciones de Crisorio (2003) son
del todo generales, mientras las de Bracht (1999) avanzan en
especificidad al postular una teoría de la práctica pedagógica y es
la que se ha difundido más en los estudios de la Educación Física en
el caso brasilero.
Tiene sentido
caracterizar a esta identificación de general e inespecífica, si
consideramos que identificar a la Educación Física como práctica
pedagógica, la sitúa en el terreno de la pedagogía y la didáctica a
la par de, cualquier otra práctica pedagógica, que es lo mismo
decir, a la par de prácticas pedagógicas en otras asignaturas ó
espacios curriculares. Las teorías de Educación Física que
circunscriben y seleccionan un corpus de conocimiento como saber
valioso, útil y necesario para la vida en sociedad, para ser
transmitido a las nuevas generaciones, y los formaliza en torno a un
ideario ó doctrina pedagógica que prescribe normas, valores, formas
de transmitirlos y legitiman una práctica escolarizada, son
suficientes para situar a la Educación Física como práctica
pedagógica ya que comparte ese saber de tipo práctico, que
constituye el saber pedagógico general.
Por otro lado,
cuando se quiere definir ese corpus de conocimiento específico que
constituye el saber característico de la Educación Física, los
autores incurren en establecer una nueva dependencia con el área
pedagógica y con la antropología cultural, al postular al concepto
de Cultura Corporal o Cultura Corporal de Movimiento. Vale destacar
que ese objeto siempre es circunscrito como un objeto de la práctica
pedagógica1, y no como un objeto, sea científico ó de otra índole,
sobre el cual se realiza una indagación autónoma según el auténtico
interés sobre la constitución corporal. Según Bracht (2003):
"El objeto de la
Educación Física en cuanto práctica pedagógica es retirado del mundo
de la cultura corporal/movimiento, o sea, es seleccionado a partir
de criterios variables, o sea, dependemos [negritas mías] de una
teoría pedagógica sobre ese universo. Podemos llegar al punto de
configurar nuestro objeto de forma más abstracta y ahí diríamos que
sería la cultura corporal de movimiento" (p. 33)2.
El Conocimiento
corporal
Un breve
recorrido sobre las proposiciones de una teoría práctica para la
Educación Física nos ha permitido considerar como se vincula la
Educación Física a las prácticas pedagógicas en forma genérica, aún
cuando define un objeto específico de estudio. En adelante nos
ocuparemos de considerar si los estudios en el área están en
condiciones de proclamar un conocimiento auténtico y sobre el cual
pueda proceder autónomamente sin preguntar como proceder, a la
pedagogía, a la didáctica, a la antropología3, a la sociología,
etc.. Si bien el desafío haya sido planteado, no parece haber
intentos que hayan avanzado en ese sentido. En las palabras de
Bracht (1999), "...pensava eu de identificar o tipo de conhecimento
da realidade que o movimentar-se humano pode propiciar, que tipo de
leitura da realidade essa forma de comunicação com o mundo pode
propiciar e quais conhecimentos e leitura da realidade determinadas
formas culturais do movimentar-se propiciariam." (p. 53). Y continua
más adelante, "Assim, uma educação crítica no âmbito da EF tem igual
preocupação com a educação estética, com a educação da sensibilidade,
o que significa dizer, "incorporação", não por via do discurso e,
sim, por vias das "práticas corporais" de normas e valores que
orientam gostos, preferências, que junto com o entendimento
racional, determinam a relação dos indivíduos com o mundo" (p. 54).
A partir de estas
premisas, podemos comprender que Bracht apuesta al desarrollo de una
teoría con auténtico interés en lo corporal que podemos sintetizar
en tres propósitos:
-
Comprender las
relaciones entre el cuerpo y la razón práctica.
-
Interpretar
vinculaciones concretas entre la acción corporal, normas
sociales y valores éticos.
-
Comprender la
"incorporación" de esas normas y valores vinculados con la
organización, regulación y ejercicio del poder en las
sociedades.
Estamos delante de
premisas que establecen una clara vinculación de los estudios sobre
lo corporal con el área práctica, es decir con el área
ético-política del conocimiento, aunque no haya una formulación
teórica que consubstancie esas premisas. Es decir no hay conceptos
que se hagan de dichas relaciones, para comprenderlas,
interpretarlas, explicarlas, según sea el caso.
Lo que voy a
defender como una tesis fuerte, aunque solo habré dado un pequeño
paso en este intento, es que los estudios ya realizados en esa línea
están en condiciones de darse una teoría que organice tanto los
conocimientos producidos como también la investigación sistemática y
metodológicamente coherente con sus propósitos.
Corporificación e
Incorporación
Una forma por
la cual las teorías se constituyen es a partir de la simple tarea
conceptual de dar nombre a las cosas. Así procederemos en adelante
haciendo concepto de dos procedimientos que vinculan la razón
práctica con el cuerpo. Nos valdremos para ello, del análisis de los
conceptos claves de dos importantes teorías de la Educación Física.
Una de las teorías que consubstanció un viraje importante en la
forma de concebir el desarrollo de la Educación Física en los años
60, ha sido la Psicocinética de Le Boulch (1971). Podemos considerar
que uno de los grandes pilares del desarrollo de la Psicocinética ha
sido la diferente forma de concebir al cuerpo en relación con la
cognición o inteligencia. En la concepción cartesiana, el cuerpo es
objeto de una mirada externa como un objeto físico más, mientras que
en la Psicocinética, el cuerpo es un cuerpo en acción, movido por la
psiquis, es además fuente de percepciones, sensaciones e
imaginación.
Es curioso que no
contemos con un concepto que haya intentado denominar exactamente
esta relación entre cuerpo y razón, aunque muchas veces, se hace
alusión a la noción de "hombre integral" para denominarla. Los
estudios de Merleau Ponty (1945) sobre "Fenomenología de la
percepción" han denominado este cuerpo en acción cuerpo-sujeto. Se
relaciona además con las expresiones de "yo corporal", "cuerpo
propio", "cuerpo mío" o "mi cuerpo". Si bien la concepción
Psicocinética tiene valor, los sustratos psicologistas,
subjetivistas, racionalistas, enmarcan al cuerpo en una relación
instrumental con la razón. Es decir, la razón instrumental encuentra
en el cuerpo, un sitio para ejercer sus funciones. Si introducimos
un pequeño viraje desde el punto de vista de una teoría práctica
interesada en la constitución corporal, diríamos que estos procesos
operantes de la razón sobre el cuerpo, son procesos de "corporificación".
La diferencia radica en que los procesos de corporificación no se
corresponden con la aplicación del dictado de reglas para la acción
instrumental sobre el cuerpo (del tipo, en posición de pié levantar
el brazo hasta el punto en que se forma una línea paralela con la
línea del piso) sino, con el de afirmar simbólicamente en la acción
corporal orientaciones de valor (del tipo, practicar deportes para
ser equilibrado y justo; ó siguiendo el ejemplo anterior, agregando
que la elevación del brazo se realiza con sobrepeso, la finalidad
práctica es, ser robusto, fuerte e inducir, a otros, respeto).
La objeción que
podría hacerse a esta formulación, es que el interés cognitivo no
está dirigido al cuerpo y si a los valores, por lo cual no
constituirían los procesos de corporificación auténtico interés
corporal. Pero no es de esta manera, puesto que desde determinada
orientación de valor, la acción sobre el cuerpo consecuente se
caracterizará por la fuerza, la moderación del movimiento y hasta
posiblemente variará, según el sentido práctico, la exposición
corporal a riesgos ó peligros para la integridad corporal.
La teoría de la
Cultura Corporal, desarrollada en el contexto brasilero, es una
teoría que introduce otro viraje en la comprensión ó relación de la
razón y el cuerpo. A partir de una concepción muy particular del
concepto de "expresión corporal", indica como las estructuras
sociales inducen, inflingen la asunción de determinados modelos de
cuerpo. Según Bracht et all (1992) "Na organização do conhecimento,
deve-se levar em consideração que as formas de expressão corporal
dos alunos refletem condicionantes impostos pelas relações de poder
com as classes dominantes no âmbito de sua vida particular". (p.
65). Al igual que en la psicocinética, estos procedimientos carecen
de nombre. A estos procedimientos los podemos denominar
procedimientos de "incorporación". La diferencia radical con los
procesos de corporificación, es que la práctica corporal actúa como
a hurtadillas de la conciencia que da y orienta valores del sujeto,
teniendo por lo tanto una inversión en la relación de dominio entre
cuerpo y razón. ¡El cuerpo, el accionar instrumental sobre él
dirigido por otros, orienta a la razón valorativa, sin esta
percibirla!
Presentados estos
dos conceptos definidos en forma incipiente, podremos integrarlos en
la teoría del corporamiento como la disciplina del cuño de las
humanidades y desde el interés práctico del conocimiento, encargada
de estudiar estas relaciones duales que se establecen entre cuerpo y
pensamiento, según limiten ó posibiliten el acceso al conocimiento y
orientación práctica del cuerpo y el pensamiento.
El corporamiento
sería entonces la acción reflexiva del pensamiento, a partir del
cual se interpretan normas y valores implícitos en el movimiento
corporal. De esta manera el corporamiento puede reconstruir tanto,
consecuencias no previstas para el cuerpo que se desprenden de los
procedimientos de corporificación y las consecuencias no previstas
para el pensamiento práctico que se desprenden de los procesos de
incorporación. En su conjunto, ambos, tienden a organizar las
prácticas corporales y el juicio ó razón práctica.
El carácter de esta
formulación teórica deberá tomarse como un desarrollo teórico
incipiente ya que aún faltará establecer relaciones e
interdependencias que tendría esta área con los conocimientos
producidos sobre lo corporal, por la antropología, los aportes ya
realizados por la fenomenología, la biología, la sociología y la
psicología. Carece por el momento, también, este abordaje,
definiciones metodológicas que organicen la investigación, según
corresponda a los objetos definidos, una etnología (Crisorio, 2003),
procedimientos interpretativos, comprensivos, modelos explicativos ó
reconstructivos (Habermas, 1989).
La ocupación, el
campo de lo corporal
Las críticas
levantadas al estado de la ocupación en torno a lo corporal, vienen
siendo repetidas en opiniones, análisis é interpretaciones,
publicaciones tras publicaciones. En el subcampo educacional, ser
profesor de Educación Física conlleva el estigma del trabajo no
comprometido, el momento totalmente opuesto al de las asignaturas
escolares en la labor en torno a la razón, la vinculación de lo
corporal lúdico con el divertimento improductivo. La afirmación
levantada por Giles (2003) "e) A recuperação de práticas permitiu
confirmar que nada do que se faz ou se diz sobre o que se faz está
fora da produção teórica da educação física; f) os profesores de
educação física não estão confusos, mas sim formados na confusão"
(p. 283), es el más claro diagnóstico del lugar que ocupa la teoría
y la tarea que le corresponde en reinventar ó reconstruir por medio
de ella, el campo laboral. Es común atribuir la gran anarquía de las
intervenciones en Educación Física, a la diversidad de prácticas
corporales, según intereses, deseos, clases sociales, edades, etc.
Pues con mayor sentido, una teoría que organice en un todo coherente
las prácticas corporales según su vinculación a los motivos
prácticos y que permita aprender a las nuevas generaciones
seleccionar, elegir y tomar precauciones sobre las repercusiones
para el cuerpo y el pensamiento, gozará de cumplidos en el subcampo
educacional.
En el subcampo más
amplio de las prácticas corporales o cultura corporal, las críticas
son más bien escasas. Las prácticas corporales desarrolladas en la
iniciación deportiva o en otras manifestaciones, en clubes o
establecimientos exclusivos a tales fines, los ejercicios de
acondicionamiento físico, estéticos en gimnasios, piscinas, etc.
Corresponden al amplio espectro de este subcampo. El silencio
crítico en el mismo, puede interpretarse de dos maneras. O el
subcampo está atendido correctamente, sin necesidad entonces de
elaborar críticas o modificaciones, o simplemente está abandonado a
su suerte y entregado a los influjos de la tradición o mercados
inescrupulosos sin orientación profesional adecuada. Mi opinión está
orientada hacia la segunda opción, y está basada en los siguientes
argumentos. Podemos notar, como orientaciones prácticas en el
tratamiento de lo corporal que tienen que ver con lo estético, han
sido paulatinamente desplazadas de la necesidad del "ejercicio
físico". El surgimiento de centros de "spa urbanos" van poblando
paulatinamente las medianas y grandes urbes. Estas alternativas en
el tratamiento de lo corporal, que seducen a colorear los cuerpos, a
la reducción de lípidos y modelación estética en forma maquinal, es
un claro ejemplo de lo alejado que están las teorías modernas de
Educación Física de los usos y cuidados actuales de lo corporal.
Podemos agregar a ello, la explosión de las cirugías de bustos, y
otras destinadas a "embellecer" los cuerpos. Tal vez, un valerse de
lo corporal más razonable, en vez de un uso racional-maquinal del
cuerpo, pueda demostrar y preparar profesionales que orienten
prácticas corporales que remplacen la belleza de estampa por la
elegancia al andar, solo por citar un ejemplo, prácticas que
devuelvan al género, razonamiento corporal en el moverse.
Notas
Bracht (2003) se refiere
a la "Especificidade pedagógica da Cultura Corporal de Movimento"
(p.48)
Traducción mía.
Postulados teóricos que
avanzan en distinguir el objeto de estudio de la Educación Física,
de diferentes objetos de estudio y formulaciones disciplinares que
compondrían el campo de la Educación Física, lo hacen
circunscribiéndolos en relación con una Antropología Corporal, que a
mi juicio también incurren en demarcar una nueva dependencia para el
área, ahora, de la antropología. Pich (2003) La cultura y la
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Juan
Manuel Negrelli
Profesor de Educación Física.
Ms. en Ciencias de la Educación.
IPEF, Córdoba
Fuente:
http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 12 -
N° 118 - Marzo de 2008 |