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ESQUIZOFRENIA
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De acuerdo a
la Organización Mundial de la Salud: "La Esquizofrenia está
caracterizada por un
disturbio fundamental de la personalidad,
una distorsión del pensamiento, delusiones, percepciones
alteradas, respuestas emocionales inapropiadas y un grado de
autismo. Estos síntomas son experimentados en presencia de
conciencia clara y (generalmente) capacidad intelectual
conservada”.
Este trastorno de la
psiquis es difícil de tratar puesto que
quien lo sufre no puede diferenciar experiencias reales de las
ilusorias, presentando una disociación en sus ideas, emociones y
conductas, por esto Bleuler (1911) al indicar que en la
esquizofrenia la mente se
modificaba (frena) y había funciones
que se alteraban en un sentido mientras otras lo hacían en el
opuesto (esquizo = escindir) la designó de esta manera.
Los factores genéticos tienen cierta influencia en la
predisposición a su presencia, hay modelos médicos que destacan
factores neuroquímicos, alteraciones neurofisiológicas y existen
estudios que señalan que los problemas en el desarrollo uterino
y el parto aumentan el riesgo posterior a padecerla, desde luego
los factores sociales y psicológicos como el stress o la
sobrecarga emotiva juegan un papel importante en su aparición,
motivo por el cual el grupo familiar y social influyen en la
detección y curso de la enfermedad. Su comienzo puede ser
insidioso, presentarse luego de meses o años en forma brusca y
puede hacerlo con una variedad de síntomas entre los cuales los
principales son:
Alteración del Pensamiento:
perdida asociativa de ideas, vaguedad, ambigüedad,
desorganización, disminución de la atención, bloqueos.
Alteración del Área Afectiva:
deterioro socioemotivo, irritabilidad inconexa, la respuesta a
estímulos externos e internos se ve disminuida e inadecuada.
Alteración de la Conducta:
confusión progresiva que transmuta a un pensamiento pobre y que
habitualmente si no es tratado conduce al aislamiento paulatino.
Forma de conducirse ambivalente por presencia de pensamientos y
sentimientos contradictorios o simultáneos.
Si la
enfermedad no
es tratada el individuo que la padece puede sufrir
un daño permanente en su capacidad de sentir, pensar y
conducirse adecuadamente.
Se caracteriza por la
presencia de cuatro fases.
Prodrómica:
en esta las
manifestaciones son sutiles por lo que pueden o no ser
advertidas por la persona y su grupo familiar, con aparición de
cambios episódicos de conducta y aislamiento emocional.
Fase Aguda:
episodio brusco,
marcado por aparición de síntomas de psicosis, delirios o
ilusiones, alteración de la ideación que requiere medicación y
en algunos casos internación.
Fase de Continuidad:
abarca
un período de seis meses o más donde los síntomas parecen
decrecer o diluirse eventualmente y se confunden la remisión y
brote de la enfermedad.
Fase de Estabilización:
donde los pacientes pueden estar asintomáticos, mostrar tensión
o abulia y deterioro cognitivo
Fase Residual:
no la sufren
todos los pacientes, en ésta los síntomas negativos alcanzan un
valor considerable y los deterioros cognitivos y conductuales
son graves.
El
diagnóstico es
principalmente clínico y se realiza mediante la
consulta y exploración médica especializada, donde se debe
constatar algunos síntomas evidentes como desorden en el habla e
ideación, deterioro social o frecuencia de alucinaciones. Los
cuadros psicóticos suelen ser confusos al presentar similitudes,
motivo por el cual es insoslayable el diagnóstico diferencial de
un especialista.
Los tratamientos son de terapia psíquica y farmacológica,
principalmente, empleándose medicamentos denominados
neurolépticos que pueden presentar algunos efectos secundarios.
Estos tratamientos se suelen abordar en forma complementaria,
incluyendo la colaboración del medio familiar. Las técnicas
conductistas, el entrenamiento en la afirmación de habilidades
sociales y la intervención familiar respecto a apoyo y educación
tienden a mejorar la vida de estos pacientes y evitar la
evolución de síntomas y cuadros.
Aunque puede alterar el orden de vida de las personas, los
pacientes esquizofrénicos que cumplen un
tratamiento
médico-terapéutico suelen llevar una vida que les permite
desarrollar tareas sociales, desempeñarse en diversas áreas y
conservar sus relaciones interpersonales.
En Argentina hay
diversas instituciones que trabajan con ellos y
su grupo familiar a fines de procurar una mejor calidad de vida
y promover la investigación de esta afección.
Asociación Argentina de ayuda a quien
padece Esquizofrenia y su Familia. APEF.
Dirección: Terrada 4267 Código Postal (1419) -Buenos Aires -
Teléfono: 4571-6297
Su e-mail: ayuda@apef.org.ar
Su página web:
www.apef.org.ar
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