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Los
árboles más viejos son los que dan los frutos más dulces
Proverbio alemán
El desarrollo personal y social de una
persona no termina en los últimos años de la vida adulta. Esta etapa
puede potenciar muchas experiencias y habilidades propias
cristalizadas en conocimientos y práctica.
Algunos de estos aspectos no
suele tenerse en cuenta debido a que nuestras sociedades están
centradas en la promoción de actividades y recursos destinados a los
jóvenes o niños, relegando a las personas de edad. Para beneficiar
una toma de conciencia, se ha propuesto celebrar cada 1° de
Octubre el Día Internacional del Adulto Mayor, instancia que
nos permite reflexionar sobre el espacio que le concede la comunidad
a quienes han alcanzado esta etapa vital.
Vital por que así lo traduce
el crecimiento demográfico que protagonizan nuestros mayores,
gracias a los adelantos de la Medicina y la Ciencia, que puede
permitirles replantear su nueva forma de adaptarse e integrarse a la
sociedad en forma activa. Dentro de su propia generación la cantidad
de adultos mayores ha ido en aumento, lo cual ha incidido en nuevos
enfoques sociológicos que giran alrededor de concepciones acerca de
cómo favorecer la autonomía de los ancianos, originar buenos hábitos
de vida y promover el autocuidado.
Muchos son los interrogantes
que surgen al llegar este período a causa de que se alteran factores
como la apariencia personal, salud, actividades y el rol social que
se ha de desempeñar. La esfera educativa puede ser una alternativa y
muchos lo han comprendido así. Una constancia, es el incremento en
instancias formativas que ha experimentado la demanda de adultos.
Esto ha dado lugar en las últimas décadas a que se desarrolle una
disciplina que los convoca, la Andragogía.
Esta fue definida por Adolfo Alcalá como
“la Ciencia que parte de la Antropología e inmersa en la
Educación Permanente se desarrolla mediante una praxis fundamentada
en los principios de participación y horizontalidad, cuyo proceso
(…) permite incrementar el pensamiento, la autogestión, calidad de
vida y la creatividad del adulto con el propósito de proporcionarle
una oportunidad para que logre su autorrealización”.
Los adultos mayores tienen a
diario nuevas oportunidades de aprender y así transformar el
significado de sus propias conductas de acuerdo a sus necesidades e
intereses. Pero para ello, las opciones y espacios que le brinde la
sociedad podrán contribuir u obstaculizar su desarrollo y/o
marginalidad.
Knowles, uno de los
precursores de la Andragogía, destacaba en ella seis principios
básicos:
-
La necesidad de saber del
Alumno Adulto
-
El concepto personal
-
Su experiencia previa
-
Su disposición para aprender
-
Su inclinación al aprendizaje
-
Su motivación
Refiriéndose a las
oportunidades de aprender, Smith (1988) formula cinco condiciones
que ayudan al aprendizaje que son aplicables a esta etapa.
-
Aprendizaje para Toda la Vida.
Que es, según Robinson (1979) una manera de estar en el mundo.
Puede ser un proceso complejo, difícil pero también productivo,
satisfactorio.
-
Aprender como proceso personal y
natural. Se trata de una experiencia única, que parte de la
internalización que realiza la propia persona
-
Aprender implica cambiar.
Todo aprendizaje modifica, transforma.
-
Aprender está unido al desarrollo
humano. Es una experiencia que afecta cambios biológicos,
psicológicos, personales y valóricos.
-
Aprender está vinculado a la
experiencia. Y quienes sino los adultos mayores pueden
sentirse identificados con esta última condición. La experiencia
asistida por los años, favorece la reorganización y
reacomodamiento de vivencias que se han ido atesorando.

La actitud o tendencia a
permanecer activos, interesados, con voluntad de conocer y aprender
en este período, nos conduce a analizar conductas. Esto es, la línea
a definir respecto al arraigo- desarraigo o bien apego- desapego con
que las personas acaban expresando el rol que asumirán en esta
etapa. Existen torno al papel social que desempeñan los ancianos
diversas teorías: Cummings y Henry, mencionan la del Desapego, en
la cual postulan que los adultos mayores reducen naturalmente sus
actividades y relaciones, denotan una pérdida gradual del interés
tanto por los objetos como por las metas interiores. A la vez la
sociedad tiende a reestructurar roles, tareas y compromisos,
desvinculándolos de tales responsabilidades e induciéndoles a un
papel pasivo, de baja intervención y rendimiento. A esta teoría
surgida en la década del sesenta-setenta, sobrevino la Teoría del
Apego desarrollada por Bowlby que destaca los vínculos afectivos
que mantienen las personas y que expresan mediante la solicitud de
una mutua proximidad.
Bajo este enfoque, la relevancia que
adquieren las interrelaciones en la vejez se ve modificada tanto por
el entorno como por la cultura. Aquí las actitudes dependerán en
gran medida del sentido de pertenencia a un grupo, a la capacidad
que manifiesten los ancianos para dar y recibir, en definitiva para
constituirse también ellos en su soporte social y sobre todo a los
objetivos vitales que expresen y por los cuales mantengan una firme
correspondencia.
Las personas mayores suelen
encontrar escasas áreas pensadas para expresar sus necesidades, uno
de los ámbitos que mejores recursos puede brindar para modificar la
pérdida paulatina de hacer sentir su voz, participar con sus
aportes, mostrar aptitudes y cambiar sus actitudes, es el educativo.
A raíz del cambio
demográfico explicitado, todas las sociedades deben orientar sus
proyectos y redefinir sus programas de distinta índole, léase:
cultural, político, sanitario, etc. a fines de implementar los
lineamientos a seguir con la población adulta. Esto es esencial de
formular si se tiene en cuenta que hacia el 2025 se espera que la
población de personas mayores de 60 años alcance la cifra de 1.2 mil
millones.
Siguiendo estos criterios, la OMS ha
confeccionado Guías de Ciudades Amigas de las personas mayores
que han sido elaboradas por investigadores del tema y distribuidas
en todo el mundo. En ellas se especifican datos, procedimientos y
diseños acerca de ocho puntos esenciales donde enfocar ventajas y
desventajas que enfrentan estas personas en las ciudades en que
viven, relacionadas con espacios al aire libre y construcciones
urbanas, transporte, situaciones habitacionales, participación en la
vida social, respeto e inclusión social, participación cívica y
empleo, comunicación e información, servicios de salud y el apoyo
comunitario que reciben.
Estas iniciativas vienen a
profundizar los Derechos Básicos de los Adultos Mayores acordados
por la Convención de Ginebra de las Naciones Unidas.
1. Tener acceso a alimentación, agua,
vivienda, vestimenta y atención de salud adecuados mediante ingresos
propios suficientes y/o el apoyo de sus familias y de la comunidad.
2. Tener la posibilidad de trabajar o
tener acceso a otras alternativas de obtener ingresos.
3. Poder participar en la determinación
de cuándo y en qué medida cesarán de desempeñar actividades
laborales.
4. Tener acceso a programas educativos y
de formación adecuados.
5. Tener la posibilidad de vivir en
entornos seguros y adaptables a sus preferencias y capacidades.
6. Poder residir en su propio domicilio
por tanto tiempo como sea posible.
7. Permanecer integradas en la sociedad,
participar activamente en la formulación y en la aplicación de las
políticas que afectan directamente su bienestar.
8. Poder buscar y aprovechar
oportunidades de prestar servicio a la comunidad y de trabajar como
voluntarios en puestos apropiados a sus intereses y capacidades.
9. Poder formar movimientos o
asociaciones de personas de edad avanzada.
10. Poder disfrutar de los cuidados y la
protección de la familia y la comunidad de acuerdo con el sistema de
valores culturales de cada sociedad.
11. Tener acceso a servicios de atención
de salud que les ayuden a mantener o recuperar un nivel óptimo de
bienestar físico, mental y emocional, así como a prevenir o retrasar
la aparición de la enfermedad.
12. Tener acceso a servicios sociales y
jurídicos que les aseguren mayores niveles de autonomía, protección
y cuidado.
13. Tener acceso a medios apropiados de
atención institucional que les proporcionen protección,
rehabilitación y estímulo social y mental.
14. Poder disfrutar de sus derechos
humanos y libertades fundamentales cuando residan en hogares o
instituciones donde se les brinden cuidado o tratamiento, con pleno
respeto de su dignidad, creencias, necesidades e intimidad, así como
de su derecho a adoptar decisiones sobre su cuidado y sobre su
calidad de vida.
15. Poder aprovechar las oportunidades
para desarrollar plenamente su potencial.
16. Tener acceso a los recursos
educativos, culturales, espirituales y recreativos de la sociedad.
17. Poder vivir con dignidad y seguridad
y verse libres de explotaciones y de malos tratos físicos o
mentales.
18. Recibir un trato digno
independientemente de la edad, sexo, raza o procedencia étnica,
discapacidad u otras condiciones, y han de ser valorados,
independientemente de su contribución económica.
Envejecer es como escalar una gran
montaña: mientras se sube las
fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia
y serena.
Ingmar Bergman
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Salud y el Mes de Octubre
El mundo cambia con rapidez,
constantemente. Para los adultos mayores la adaptación puede ser
difícil si las sociedades no los resguardan y/o reconocen. Persisten
núcleos donde su presencia puede ser motivo de discriminación e
inequidad. Identifiquemos nuestras conductas, preconceptos y
omisiones procurando estrechar las diferencias
En este mes de Octubre, tomemos
conciencia de todas las dimensiones que atraviesa esta etapa de la
vida. Dediquemos nuestras acciones y miradas a aprender de sus
experiencias. Y a conformar una red que beneficie la comprensión y
una justa inserción social a nuestros antecesores.
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