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Para entender los
desastres llamados naturales, para poder prevenirlos y recuperarse
una vez que se han producido, es necesario analizar ciertas
creencias que impiden actuar acertadamente. Una de las opiniones más
corrientes es suponer que el desastre producido se debe a fuerzas
naturales sobrenaturales que actúan contra los seres humanos.
Algunas personas tienen una "conciencia mágica" de estos
acontecimientos (como la llama Paulo Freire), porque transfieren la
causa de los acontecimientos reales y cotidianos hacia un nivel que
no permite una visión racional. En este caso, los hechos se
presentan como provocados por fuerzas extrañas, incontrolables, que
le golpean. Esta visión fatalista inhibe la acción y conduce a la
resignación y al conformismo. Concebir de este modo la lluvia, la
sequía, el maremoto, el terremoto, etc. es todavía común hoy en día
entre la población rural.
Otro tipo de concepción
también errónea y perniciosa está cobrando vigor y consiste en
atribuir los desastres que nos ocurren al comportamiento y actuación
perjudicial de la naturaleza. Con lo cual se ha remplazado a los
poderes sobrenaturales (o dioses) por las fuerzas naturales y lo que
antes era considerado castigo divino ahora se le llama castigo de la
naturaleza. Esta mal interpretación es propagada por los medios de
comunicación, generando también fatalismo e inmovilismo, cuando no
reacciones voluntaristas e ineficaces. El fatalismo o pesimismo, en
este caso surge de la impotencia que siente el hombre con respecto a
la naturaleza, a la cual ve como su progenitora, como la fuente de
sustento y, por tanto, dueña de la vida. También forma parte de esta
deformación el superponer dos términos que son muy diferentes:
"fenómeno natural" y "desastre natural", utilizándolos muchas veces
como sinónimos. Debe quedar claro que no son iguales, ni siquiera el
primero supone el segundo.

¿Qué es
un Fenómeno Natural?
Es toda manifestación de
la naturaleza. Se refiere a cualquier expresión que adopta la
naturaleza como resultado de su funcionamiento interno. Los hay de
cierta regularidad o de aparición extraordinaria y sorprendente.
Entre los primeros tenemos las lluvias en los meses de verano en la
sierra, la llovizna en los meses de invierno en la costa, etc.
Ejemplos del segundo caso serían un terremoto, un "tsunami" o
maremoto, una lluvia torrencial, un alud en el Norte de nuestro
país, etc. Los fenómenos naturales de extraordinaria ocurrencia
pueden ser previsibles o imprevisibles dependiendo del grado de
conocimiento que los hombres tengan acerca del funcionamiento de la
naturaleza. Por ejemplo, un fenómeno natural como un terremoto de
gran magnitud en las costas del Pacífico es previsible, según los
estudios realizados, aunque no se sepa detalles como el día,
magnitud o el epicentro.
La ocurrencia de un
"fenómeno natural" sea ordinario o incluso extraordinario (mucho más
en el primer caso) no necesariamente provoca un "desastre natural".
Entendiendo que la tierra está en actividad, puesto que no ha
terminado su proceso de formación y que su funcionamiento da lugar a
cambios en su faz exterior, los fenómenos deben ser considerados
siempre como elementos activos de la geomorfología terrestre. Así,
una lluvia torrencial, pueden ocasionar erosiones o sedimentaciones
cambiando el paisaje natural, pero estos resultados no pueden
considerarse desastrosos o catastróficos. El hombre debe aceptar que
está conviviendo con una naturaleza viva, que ésta tiene sus propias
leyes de funcionamiento contra las cuales no puede atentar, a riesgo
de resultar él mismo dañado.

Inclusive, a pesar de
ello, no se podría asociar "fenómeno natural" con "desastre
natural". Los fenómenos naturales no se caracterizan por ser
insólitos, más bien forman conjuntos que presentan regularidades y
están asociados unos con otros.
¿Qué es
y Cómo se Produce un Desastre Natural?
Es la correlación entre
fenómenos naturales peligrosos (como un terremoto, un huracán, un
maremoto, etc.) y determinadas condiciones socioeconómicas y físicas
vulnerables (como situación económica precaria, viviendas mal
construidas, tipo de suelo inestable, mala ubicación de la vivienda,
etc.) En otras palabras, se puede decir que hay un alto riesgo de
desastre si uno o más fenómenos naturales peligrosos ocurrieran en
situaciones de vulnerabilidad.
¿Cuándo
un Fenómeno Natural es Peligroso?
No todo fenómeno es
peligroso para el hombre. Por lo general convivimos con ellos y
forman parte de nuestro medio ambiente natural. Por ejemplo, lluvias
de temporada, pequeños temblores, crecida de ríos, vientos, etc.
Algunos fenómenos, por
su tipo y magnitud así como por lo sorpresivo de su ocurrencia,
constituyen un peligro. Un sismo de considerable magnitud, lluvias
torrenciales continuas en zonas ordinariamente secas, un huracán,
rayos, etc. sí pueden ser considerados peligrosos. El peligro que
representa un fenómeno natural puede ser permanente o pasajero. En
todos los casos se le denomina así porque es potencialmente dañino.
Esto es mayor o menor grado según la probabilidad de ocurrencia y la
extensión de su impacto.
¿A qué
se Denomina una Situación Vulnerable?
Ser vulnerable a un
fenómeno natural es ser susceptible de sufrir daño y tener
dificultad de recuperarse de ello. La vulnerabilidad de los pueblos
se da:
1) Cuando la gente ha
ido poblando terrenos que no son adecuados para vivienda, por el
tipo de suelo, por su ubicación inconveniente con respecto a
huaycos, avalanchas, deslizamientos, inundaciones, etc.
2) Cuando ha construido
casas muy precarias, sin buenas bases o cimientos, de material
inconveniente para la zona, que no tiene la resistencia adecuada,
etc.
3) Cuando no existe
condiciones económicas que permitan satisfacer las necesidades
humanas (dentro de las cuales debe contemplarse la creación de un
hábitat propicio). Esta falta de condiciones socioeconómicas puede
desagregarse en desempleo o subempleo y, por tanto, de falta de
ingreso o ingreso insuficiente, escasez de bienes, analfabetismo y
bajo nivel de educación, formas de producción atrasadas, escasos
recursos naturales, segregación social, concentración de la
propiedad, etc.
Todos estos son
elementos causantes de la vulnerabilidad física que presentan
algunos pueblos. Si los hombres no crean un "hábitat" seguro para
vivir es por dos razones: la necesidad extrema y la ignorancia.
Ambas razones a su vez tienen causas detectables y modificables,
algunas de las cuales forman parte de la misma estructura social y
económica de un país. De otro lado, las precarias condiciones
económicas son por sí mismas también condiciones de vulnerabilidad,
ya que la magnitud de daño real es mayor si la población carece de
los recursos a partir de los cuales pueda recuperarse (ej. recursos
económicos: ahorros, seguro, propiedad de tierras, etc.; recursos
naturales: formación, criterios técnicos, elementos básicos de
seguridad, conocimientos sobre las funciones de cada organismo de
ayuda, etc.; recursos sociales: organización, experiencia de trabajo
conjunto, participación comunal, etc.)
Las condiciones de
vulnerabilidad que una población presenta no son independientes del
hombre. Muy por el contrario, es el mismo quien las ha creado, y al
hacerlo se pone de espaldas a la naturaleza, corriendo el riesgo de
resultar dañado si ocurriese un fenómeno natural determinado.
Las condiciones de
vulnerabilidad se van gestando y pueden ir acumulándose
progresivamente configurando una situación de riesgo, que muchas
veces se trata de minimizar o se menosprecia. En conclusión: hay
condiciones de vulnerabilidad física detrás de las cuales hay causas
socioeconómicas. Hay pueblos que han sido construidos desde su
origen sin ningún o con muy poco criterio de seguridad y puede
llamárseles vulnerables por origen, y otros que con el tiempo van
debilitándose, debido a los factores señalados, a lo cual
denominamos vulnerabilidad progresiva.
Ahora ya podemos
entender la responsabilidad que tenemos los hombres en la producción
de los desastres "naturales", sabiendo que los fenómenos naturales
ningún daño causarían si hubiéramos sido capaces de entender cómo
funciona la naturaleza y de crear nuestro hábitat acorde con este
conocimiento.
¿Cómo
Prevenir los Desastres?
Las relaciones arriba
mencionadas explican cómo se debe entender, explicar, y estudiar los
desastres. Sin embargo, la investigación académica de desastres es
algo árida, no basta en sí misma. La investigación tiene que ser
activa, con el objeto de prevenir y evitar la ocurrencia de
desastres naturales.
Las estadísticas
muestran que la ocurrencia de desastres naturales en países en vías
de desarrollo ha aumentado significativamente en los últimos
cincuenta años. Dado que el peligro permanece más o menos constante,
la explicación tiene que encontrarse en el hecho de que las
condiciones de vulnerabilidad de la población y sus asentamientos
están empeorando aceleradamente. Las posibilidades de controlar la
naturaleza son remotas (salvo en el campo de la predicción de
desastres). Por lo tanto, la única manera de poder reducir las
posibilidades de ocurrencia de desastres es actuar sobre tales
situaciones. Para poder actuar sobre la vulnerabilidad es preciso
entender que la mayor parte del proceso de urbanización y
construcción en nuestro país se da a través de las acciones que
realiza la gente misma al margen de cualquier norma oficial; a la
vez, una proporción creciente de las actividades productivas y
económicas se realiza en el llamado "sector informal". Por
consiguiente, la clave para reducir la vulnerabilidad no está tanto
en acciones a nivel de gobierno o de instituciones profesionales o
del sector formal sino más bien a nivel de la población misma y sus
organizaciones.
Aquí vemos la
vinculación imprescindible entre la investigación y la acción. Los
desastres tienen que estudiarse junto con la población misma y desde
su punto de vista, a la vez que esta tiene que actuar e influir para
mitigar la vulnerabilidad y reducir la ocurrencia de desastres. El
estudio de desastres entonces tiene la finalidad de concientizar a
la población sobre su situación y otorgarle los conocimientos
necesarios para poder alcanzar condiciones de seguridad. El
análisis, tiene que estar unido a un programa permanente de
promoción, capacitación y asistencia. El derecho a un hábitat seguro
tiene que ser incorporado como una reivindicación sobre todo, para
los sectores mas desfavorecidos.
Prof. Farm. Silvia Chort
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