|
Este articulo hace
hincapié en las investigaciones relacionadas con el mal uso que los
medios pueden hacer de temas complejos como el suicidio. Plantea la
necesidad de conferir conocimientos científicos adecuados a los
profesionales de la comunicación, atendiendo a su responsabilidad
social y su papel en la prevención de este estigma.
Desde Eps Salud
agradecemos al Dr. Sergio Perez Barrero, reconocido especialista en
Latinoamérica en esta temática, su inmediata correspondencia de
brindar en nuestra página un documento capital en su línea de
investigación.
Los medios de comunicación y
el suicidio.
Evidencias y Sugerencias
En las
Sagradas Escrituras se hace referencia al suicidio de Saúl dejándose
caer sobre su espada y seguidamente su escudero se suicidó
utilizando el mismo método que su jefe, poniendo de manifiesto el
efecto imitativo del suicidio.
Con la
publicación de la tragedia “Romeo y Julieta” de William Shakespeare
numerosos adolescentes, identificados con los personajes y sus
turbulentos amores, terminaron sus vidas por suicidio. En los quince
libros de este autor calificados como tragedias, aparecen
reflejados trece suicidios consumados y ocho posibles suicidios, en
total veintiún actos de suicidio. De los trece suicidios al menos
siete están descritos detalladamente y cuatro de ellos se pueden
calificar como suicidios asistidos mientras que otros tres presentan
indiscutibles elementos imitativos. En la obra shakesperiana el
suicidio es presentado de forma neutral y a veces positiva,
despertando en el lector sentimientos de piedad, compasión o
admiración por la victima, no de rechazo o condena.
William
Farr en 1843 consideró que “no hay una mejor evidencia que el efecto
imitativo de la conducta suicida”. El término “Efecto Werther” fue
acuñado por el sociólogo norteamericano D.P.Phillips en 1974 para
describir el efecto de la sugestión en la conducta suicida tomando
como paradigma la novela “The sorrow of young Werther” (Las penas
del joven Werther) del escritor alemán Johan W.von Goethe publicada
en 1774 y en la que se cuenta la historia de un joven talentoso
quien desesperanzado por pasiones amorosas, se suicida mediante un
disparo en la cabeza. Su venta tuvo que ser prohibida en diversos
lugares de Europa porque desencadenó numerosos suicidios en jóvenes
mediante el mismo método.
Más
recientemente fue publicado el libro, Final Exit, una guía suicida
para los enfermos terminales y la asfixia era recomendada como uno
de los más efectivos métodos para lograrlo. En el año de la
publicación de Final Exit el número de suicidios por asfixia en la
ciudad de Nueva York se incrementó en 313% de 8 casos a 33. En el 27
% de estos suicidios se encontró en el lugar del fallecimiento, un
ejemplar de Final Exit.
El
“Efecto Yukiko” es un término similar al empleado por Phillips y ha
sido utilizado para referirse a la imitación de la conducta suicida
en el Japón, pues numerosos suicidios en adolescentes y jóvenes
sucedieron después de la cobertura sensacionalista del suicidio de
Yukiko, estrella japonés de rock. En este propio país ha sido muy
estudiada la influencia de los medios de comunicación masivos en las
tasas de suicidio y han concluido que las imágenes visuales sobre
suicidio son un poderoso estimulo para el suicidio por imitación en
personalidades vulnerables determinando incluso, la selección de
métodos que no eran usuales en dicha cultura.
El mayor
número de suicidios reportados por esta causa fue el que siguió al
fallecimiento de la estrella del cine norteamericano Marilyn Monroe
pues durante el mes de su suicidio, en Agosto de 1962, hubo 303
suicidios, lo que significó un incremento del 12%.
Se han
realizado múltiples investigaciones en las que se ha investigado la
relación existente entre el mal uso de la información acerca del
tema del suicidio y la ocurrencia de dichos actos, principalmente en
sujetos vulnerables adolescentes y jóvenes, encontrando una clara
evidencia del efecto que pueden tener los medios de difusión con
relación a la utilización de métodos de suicidio específicos.
Entre
1983 a 1986 se reportó un incremento del número de suicidios en el
tren subterráneo de Viena lo cual estaba vinculado a las noticias
sensacionalistas de los medios de difusión de estos actos suicidas.
En 1987 la Asociación Austriaca de Prevención del Suicidio lanzó una
campaña contra este tipo de cobertura periodística y logró que
cesara la misma, reduciéndose de forma sustancial el suicidio por
este método. En una investigación realizada en Québec de 71
suicidios reportados, al menos el 14% de estos ocurrieron durante el
mes siguiente a la amplia cobertura en los medios de difusión del
suicidio de un popular periodista y el 90% utilizaron un método
similar.
En Gran
Bretaña se reportó una epidemia de suicidios por fuego (mas de
sesenta) en los doce meses después de la amplia divulgación que tuvo
un caso de este tipo ocurrido en Ginebra. Se han reportado
incrementos de las tasas de suicidio que han seguido al reporte
sensacionalista de este tipo de muerte también en los Estados Unidos
de América.
En otro
estudio se examinó el comportamiento de las tasas de suicidio
después de exhibirse dos programas distintos en los que aparecían
historias ficticias de jóvenes que cometían suicidio lanzándose
delante de un tren. Se encontró un incremento de suicidios y un
mayor numero de los jóvenes que utilizaron dicho método. Los efectos
imitativos fueron tan sobresalientes que los suicidios ocurrieron en
individuos que habían presenciado los dramas y eran de la misma edad
y sexo que los de los personajes de ficción. Se reportaron sesenta
suicidios durante los 70 días posteriores a la exhibición de los
programas.
El
impacto de los medios de difusión en la génesis del suicidio parece
ser mas evidente cuando la noticia es ofrecida al público de
determinada forma por lo que se hace impostergable que los
periodistas cuenten con los conocimientos suicidológicos mínimos que
le permitan cubrir la noticia de una manera mas profesional.
No se
pretende coartar la libertad de expresión de los profesionales de la
información sino dotarlos de los conocimientos científicos para
elevar la calidad de lo que se informa por lo que los suicidólogos
sugieren la manera en que debiera manejarse el tema del suicidio y
los profesionales de la información deciden cómo hacer dicho manejo
recordando que un buen profesional de la información nunca debe
olvidar que a la libertad de expresión debe ir unida la
responsabilidad social por las consecuencias de lo que se informa.
Las
noticias sensacionalistas sobre el suicidio de una personalidad
pública puede precipitar el suicidio de personas vulnerables, sobre
todo los adolescentes y jóvenes por lo que se indica que en los
diarios se cumplan las siguientes indicaciones al reportar un
suicidio:
-
No
debe aparecer la noticia en primera página ni en la última, que
sería la inicial para los que comienzan a leer el diario al
revés.
-
No
deben aparecer fotos del fallecido.
-
No
se debe describir el método utilizado con lujo de detalles pues
sirve a otros de referencia si están indecisos de cual medio
utilizar para autodestruirse.
-
No
deben ofrecerse explicaciones simplistas ni únicas de lo
sucedido pues el suicidio es una conducta compleja que responde
a causas biológicas, psicológicas y sociales.
-
No
debe equipararse el suicidio con atributos valiosos del carácter
ni valores morales dignos de imitar como la valentía, la
lealtad, el valor, amor, dignidad, honor, el altruismo, la
sensibilidad y el sentimiento solidario, etc.
-
No
deben recalcarse únicamente los aspectos positivos de la
personalidad del difunto sino también los posibles factores que
facilitaron el suicidio como el padecimiento de una enfermedad
mental, el abuso de drogas y alcohol, los intentos suicidas
previos, ingresos psiquiátricos, falta de apoyo familiar y
social, etc.
-
No
debe aparecer la palabra suicidio como sinónimo de éxito,
salida, opción, solución.
-
No
se debe ofrecer el suicidio como una forma de solucionar las
dificultades de la vida.
A
continuación se ofrecen algunas sugerencias de cómo manejar dicha
información según un grupo de expertos de la Organización Mundial de
la Salud:
-
Las
noticias sobre el suicidio de un sujeto deben aparecer en las
páginas centrales y preferiblemente en forma de notas breves.
-
La
palabra suicidio no debe aparecer. Es preferible calificar la
muerte como de causa violenta o el empleo del calificativo de
muerte autoprovocada o autoinfligida.
-
Se
deben ofrecer ejemplos de otras personas que en situaciones
similares han respondido con mecanismos de adaptación creativos
y de otros individuos que en peores situaciones supieron
encontrar soluciones no autodestructivas.
Los
medios pueden convertirse en un aliado eficaz en la prevención del
suicidio como causa de muerte evitable debido a la posibilidad de
comunicarse con multitudes y su contribución en la prevención del
suicidio sería eficaz si se cumplieran las siguientes orientaciones:
I-
Publicar los factores de riesgo para el suicidio
Los
factores de riesgo de suicidio son aquellos que predisponen a un
sujeto a cometer suicidio. Son individuales, generacionales,
genéricos y están asociados a la cultura.
Entre
los comunes a cualquier etapa de la vida se encuentran la enfermedad
mental, la presencia de la idea suicida planificada (plan suicida),
los antecedentes personales y familiares de conducta suicida, la
carencia de apoyo familiar y social, un hogar roto con discusiones y
peleas frecuentes entre los padres, el maltrato físico al niño o el
psicológico en forma de rechazo manifiesto, humillaciones y
vejaciones, presencia de familiares, principalmente padres, hermanos
y abuelos, con antecedentes de comportamiento suicida, por la
posibilidad del aprendizaje por imitación, la existencia de amigos o
compañeros de escuela con dicha conducta, que, por similar
mecanismo, pueden predisponer a la realización de este acto, los
adolescentes que presenten alteraciones en su comportamiento sexual
en forma de precocidad, promiscuidad, abortos, embarazos no deseados
u ocultos, masturbación compulsiva, que hayan sido víctimas de abuso
sexual, violación u otro delito de esta índole, las variaciones en
el comportamiento escolar, como las dificultades en el rendimiento
habitual, las fugas o deserción escolar, el desajuste vocacional,
las dificultades en las relaciones con maestros y profesores, la
presencia de amistades con conducta suicida previa, la inadaptación
de determinados regímenes escolares o militares (becas, servicio
militar). En el hogar, además de los factores de riesgo mencionados
en la niñez, hay que tener en cuenta aquellos que lo abandonan de
manera permanente antes de los 15 años; la identificación con
familiares suicidas, deprimidos o alcohólicos; convivencia con un
enfermo mental como único pariente; dificultades socioeconómicas;
permisividad en el hogar de determinadas conductas antisociales, lo
que las refuerzan; presencia entre los familiares directos de
personalidades antisociales, criminales, etcétera.
II.-
Publicar los factores protectores para evitar el suicidio
-
Poseer habilidades sociales que le permitan integrarse a los
grupos propios de la adolescencia en la escuela y la comunidad
de forma positiva
-
Poseer confianza en sí mismo, para lo cual debe ser educado
destacando sus éxitos, sacando experiencias positivas de los
fracasos, no humillarlos ni crearles sentimientos de
inseguridad.
-
Tener habilidades para enfrentar situaciones de acuerdo a sus
posibilidades, lo cual les evitará someterse a eventos y
contingencias ambientales en las que probablemente fracasará,
reservando las energías para abordar aquellas empresas en las
que salga triunfador.
-
Tener capacidad de autocontrol sobre su propio “destino”, como
dijera el poeta chileno Pablo Neruda, cuando expresó: “Tú eres
el resultado de ti mismo”.
-
Poseer y desarrollar una buena adaptabilidad, responsabilidad,
persistencia, perseverancia, razonable calidad de ánimo y de los
niveles de actividad.
-
Aprender a perseverar cuando la ocasión lo requiera y a
renunciar cuando sea necesario.
-
Tener buena autoestima, autoimagen y suficiencia.
-
Desarrollar inteligencia y habilidades para resolver problemas.
-
Saber buscar ayuda en momentos de dificultades, acercándose a la
madre, el padre, los abuelos, otros familiares, un buen amigo,
los maestros, el médico, el sacerdote o el pastor.
-
Saber pedir consejos ante decisiones relevantes y saber elegir
la persona más adecuada para brindarlos.
-
Ser
receptivo a las experiencias ajenas y sus soluciones,
principalmente aquellas que han tenido exitoso desenvolvimiento.
-
Ser
receptivo ante las nuevas evidencias y conocimientos para
incorporarlos a su repertorio.
-
Estar integrado socialmente y tener criterio de pertenencia.
-
Mantener buenas relaciones interpersonales con compañeros de
estudio o trabajo, amigos, maestros y otras figuras
significativas.
-
Tener apoyo de los familiares y sentir que se le ama, se le
acepta y apoya.
-
Lograr una auténtica identidad cultural.
-
Poseer habilidades para emplear adecuada y sanamente el tiempo
libre.
-
Evitar el consumo de sustancias adictivas (café, alcohol,
drogas, tabaco, fármacos, etc.)
-
Aprender a posponer las gratificaciones inmediatas por aquellas
a largo plazo que arrojen resultados duraderos.
-
Desarrollar una variedad de intereses extrahogareños que le
permitan equilibrar las dificultades en el hogar si las tuviera.
-
Saber expresar a personas confiables aquellos pensamientos
dolorosos, desagradables y muy molestos, incluyendo las ideas
suicidas u otras, por muy descabelladas que pudieran parecer.
A estos
factores habría que añadir la capacidad para hacer utilización de
las fuentes que brindan salud mental, como las consultas de
consejería, de psicología o psiquiatría, las unidades de
intervención en crisis, los servicios médicos de urgencia, los
médicos de la familia, agencias de voluntarios en la prevención del
suicidio, etc. Se debe educar a los adolescentes en el
aprovechamiento de la fuentes de salud mental existentes en la
comunidad, cuándo hacer uso de ellas, qué beneficios se pueden
obtener, qué servicios o posibilidades terapéuticas se les puede
brindar y favorecer con ello que se haga un uso racional de las
mismas.
III.
Publicar los mitos y las evidencias relacionadas con el suicidio
Los
mitos sobre el suicidio son múltiples entre los que se mencionan los
siguientes:
Mito:
El que se quiere matar no lo dice
Criterio científico: De cada diez personas que se suicidan,
nueve de ellas dijeron claramente sus propósitos y la otra dejó
entrever sus intenciones de acabar con su vida.
Mito:
El Suicidio no se puede prevenir porque ocurre por impulso
Criterio científico: Toda persona antes de cometer un suicidio
evidencia una serie de síntomas que han sido definidos como síndrome
presuicidal, consistente en constricción de los sentimientos y el
intelecto, inhibición de la agresividad, la cual ya no es dirigida
hacia otras personas reservándola para sí, y la existencia de
fantasías suicidas, todo lo que puede ser detectado a su debido
tiempo y evitar se lleven a cabo sus propósitos.
Mito:
Los suicidas son enfermos mentales
Criterio científico: Los enfermos mentales se suicidan con mayor
frecuencia que la población en general, pero no necesariamente hay
que padecer un trastorno mental para hacerlo. Pero no caben dudas de
que todo suicida es una persona que sufre.
Mito:
Todo el que se suicida está deprimido
Criterio científico: Aunque toda persona deprimida tiene
posibilidades de realizar un intento de suicidio o un suicidio, no
todos los que lo hacen presentan este desajuste. Pueden padecer
esquizofrenias, alcoholismo, trastornos del carácter, etc.
Mito:
Preguntar a una persona sobre sus intenciones
de matarse incrementa el peligro que lo realice
Criterio científico: Está demostrado que hablar sobre el
suicidio con una persona en tal riesgo en vez de incitar, provocar o
introducir en su cabeza esa idea, reduce el peligro de cometerlo y
puede ser la única posibilidad que ofrezca el sujeto para el
análisis de sus propósitos autodestructivos.
Mito:
El suicidio se hereda
Criterio científico: No está demostrado que el suicidio se
herede, aunque se puedan encontrar varios miembros de una misma
familia que hayan terminado sus vidas por suicidio. En estos casos
lo heredado es la predisposición a padecer determinada enfermedad
mental en la cual el suicidio es un síntoma principal, como por
ejemplo, los trastornos afectivos y las esquizofrenias.
Mito:
La prevención del suicidio es tarea de los psiquiatras
Criterio científico: Es cierto que los psiquiatras son
profesionales experimentados en la detección del riesgo de suicidio
y su manejo, pero no son los únicos que pueden prevenirlo.
Cualquiera interesado en auxiliar a este tipo de personas puede ser
un valioso colaborador en su prevención.
Mito:
Una persona que se va a suicidar no emite señales de lo que va a
hacer
Criterio científico: Todo el que se suicida expresó con
palabras, amenazas, gestos o cambios de conducta lo que ocurriría.
Mito:
Todo el que intenta el suicidio estará siempre en riesgo de
cometerlo
Criterio científico: Entre el 1 % y el 2 % de los que intentan
el suicidio lo logran durante el primer año después del intento y
entre el 10 al 20 % lo realizarán en el resto de sus vidas. Una
crisis suicida dura horas, días, raramente semanas, por lo que es
importante reconocerla para su prevención.
Mito:
El suicida desea morir
Criterio científico.- El suicida está ambivalente, es decir
desea morir si su vida continúa de la misma manera y desea vivir si
se produjeran pequeños cambios en ella. Si se diagnostica
oportunamente esta ambivalencia se puede inclinar la balanza hacia
la opción de la vida.
Mito: El
tema del suicidio debe ser tratado con
cautela por los problemas sociopolíticos que ocasiona.
Criterio científico: El tema del suicidio debe ser tratado de
igual forma que otras causas de muerte, evitar las noticias
sensacionalistas y aquellos manejos que provoquen la imitación de
esa conducta. Por otra parte, el suicidio como causa de muerte, se
observa en países de regímenes socioeconómicos diferentes, desde los
muy desarrollados hasta los que apenas tienen recursos, pues
responde a factores diversos, como son los biológicos, psicológicos,
sociales, psiquiátricos, existenciales, etc.
Mito:
Si de verdad se hubiera querido matar, se hubiera tirado delante de
un tren.
Criterio científico: Todo suicida se encuentra en una situación
ambivalente, es decir, con deseos de morir y de vivir. El método
elegido para el suicidio no refleja los deseos de morir de quien lo
utiliza, y proporcionarle otro de mayor letalidad es calificado como
un delito de auxilio al suicida (ayudarlo a que lo cometa),
penalizado en el Código Penal vigente.
Mito:
El que intenta el suicidio es un cobarde
Criterio científico: Los que intentan el suicidio no son
cobardes sino personas que sufren.
Mito:
El que intenta el suicidio es un valiente
Criterio científico: Los que intentan el suicidio no son
valientes ni cobardes, pues la valentía y la cobardía son atributos
de la personalidad que no se cuantifican o miden según la cantidad
de veces que usted se quita la vida o se la respeta.
Mito:
Sólo los pobres se suicidan
Criterio científico: Los pobres también pueden suicidarse aunque
es mas probable que mueran de enfermedades infectocontagiosas por
sus condiciones de pobreza
Mito:
Sólo los ricos se suicidan
Criterio científico: El suicidio es una causa de muerte que se
observa con mayor frecuencia entre los habitantes de países
desarrollados que en países en subdesarrollo, pero evidentemente los
ricos no son los únicos que se suicidan.
Mito:
Sólo los viejos se suicidan
Criterio científico: Los ancianos realizan menos intentos de
autodestrucción que los jóvenes y utilizan métodos mortales al
intentarlo, lo cual conlleva al suicidio con mas frecuencia.
Mito:
Los niños no se suicidan
Criterio
científico: Después que un niño adquiere el concepto de muerte puede
cometer suicidio y de hecho ocurre este acto a estas edades.
Mito:
Si se reta un suicida no lo realiza
Criterio científico: Retar al suicida es un acto irresponsable
pues se está frente a una persona vulnerable en situación de crisis
cuyos mecanismos de adaptación han fracasado, predominando
precisamente los deseos de autodestruirse.
Mito:
Cuando una depresión grave mejora ya no hay riesgo de suicidio
Criterio científico: Casi la mitad de los que atravesaron por
una crisis suicida y consumaron el suicidio, lo llevaron a cabo
durante los tres primeros meses tras la crisis emocional, cuando
todos creían que el peligro había pasado. Ocurre que cuando la
persona mejora, sus movimientos se hacen más ágiles, está en
condiciones de llevar a vías de hecho las ideas suicidas que aún
persisten, y antes, debido a la inactividad e incapacidad de
movimientos ágiles, no podía hacerlo.
Mito:
Los que intenta el suicidio no desean morir, sólo hacen el alarde
Criterio científico: Aunque no todos los que intentan el
suicidio desean morir, es un error tildarlos de alardosos, pues son
personas a las cuales les han fracasado sus mecanismos útiles de
adaptación y no encuentran alternativas, excepto el intentar contra
su vida.
Mito:
Los medios de comunicación
no pueden contribuir a la prevención del suicidio.
Criterio científico: Los medios de comunicación pueden
convertirse en un valioso aliado en la prevención del suicidio si
enfocan correctamente la noticia sobre el tema y cumplen las
sugerencias de los suicidólogos sobre como difundirlas.
IV.-
Publicar los signos de alarma de una crisis suicida
Entre
estos signos de alarma se encuentran los siguientes: Llanto
inconsolable, tendencia al aislamiento, las amenazas suicidas,
deseos de morir, desesperanza, súbitos cambios de conducta, afectos
y hábitos, aislamiento, conductas inusuales, consumo excesivo de
alcohol o drogas, realizar notas de despedidas, etc.
V.-
Publicar las fuentes de salud mental a las que se pudieran acudir en
caso de situación de crisis suicida.
También
se deben publicar aquellas instituciones, organizaciones y líderes
naturales a los que acudir para recibir la primera ayuda psicológica
cuando se está en una situación de riesgo de suicidio.
VI.-
Divulgar los grupos de riesgo suicida
Los
deprimidos
Los que
tienen ideas suicidas o amenazan con el suicidio
Los
sujetos que hayan realizado un intento suicida
Los
sujetos en situaciones de crisis
Los
sobrevivientes o familiares del suicida
VII.-Divulgar
medidas sencillas que permita a la población saber que hacer en
caso de detectar un sujeto con riesgo de suicidio
· Preguntar
siempre a la persona en situación de riesgo suicida si ha pensado en
el suicidio.
· Si
la respuesta es afirmativa, evitar el acceso a cualquier método que
pueda dañarlo.
· Nunca
dejarlo a solas mientras persistan las ideas suicidas.
· Avisar
a otras personas significativas para el sujeto que contribuyan a
evitar la ocurrencia de un acto suicida.
· Acercarlo
a las fuentes de salud a recibir atención especializada.
Los
medios pueden convertirse en un aliado eficaz en la prevención del
suicidio como causa de muerte evitable debido a la posibilidad de
comunicarse con multitudes
Bibliografìa
Ashton John R, Joint Editors and Alvarez-Dardet Carlos, Joint
Editors.- SOME BY FIRE AND SOME BY THEIR OWN HAND Journal of
Epidemiology and Community Health 2003;57:233
Baume
P, Cantor CH, Rolfe A. Cybersuicide: the role of interactive suicide
notes on the Internet. Crisis. 1997;18(2):73-9.
Blood RW Pirkis J Suicide and the media. Part III: Theoretical
issues.
Crisis. 2001;22(4):163-9. Collee J. Editorial BMJ 1999;318:978-979.
Chung
WS, Leung CM. Carbon monoxide poisoning as a new method of suicide
in Hong Kong. Psychiatr Serv 52:836-837, June 2001
Etzersdorfer E, Sonneck G. Preventing suicide by influencing the
mass media reporting. the Viennese experience, 1980–1996. Archives
of Suicide Research 1998;4:67–74.
Goldney RD The media and suicide: a cautionary
view.Crisis.
2001;22(4):173-5.
Gould MS. Suicide and the media.
Psychiatr Serv. 2001 Jun;52(6):836-7.
Jobes
DA, Berman AL, O'Carroll PW, Eastgard S, Knickmeyer S. The Kurt
Cobain suicide crisis: perspectives from research, public health,
and the news media. Suicide Life Threat Behav. 1996
Fall;26(3):260-69.
Pérez
Barrero, S.: El suicidio, comportamiento y prevención, Ed. Oriente,
Santiago de Cuba, 1996.
—: Lo
que usted debiera saber sobre... SUICIDIO, Imágenes Gráfica S.A.,
México DF. , 1999.
—: Psicoterapia del comportamiento suicida, Ed. Hosp. Psiq. de La
Habana 2001
—: La adolescencia y el comportamiento suicida. Ediciones Bayamo.
2002.
Phillips DP, Carstensen LL, Paight D. Effects of mass media news
stories on suicide, with new evidence on story content. In: Pfeiffer
C, ed. Suicide among youth: perspectives on risk and prevention.
Washington, DC: American Psychiatric Press, 1989:101–16
Phillips DP. The influence of suggestion on suicide: substantive and
theroretical implications of the Werther effect. Am Sociol Rev. 1974
Jun;39(3):340-54.
Pirkis Jane, Francis Catherine, Warwick Blood Richard, Burgess
Philip, Morley Belinda, Stewart Andrew, Putnis Peter.- Reporting of
suicide in the Australian media. Australian and New Zealand Journal
of Psychiatry Vol. 36 Issue 2 Page 190 April 2002
Pirkis J, Blood RW. Suicide and the media. Part I: Reportage in
nonfictional media. Crisis 2001;22(4):137-40
Pirkis J, Blood RW. Suicide and the media. Part II:
Portrayal in fictional media.
Crisis. 2001;22(4):170-2.
Sonneck G, Etzersdorfer E, Nagel-Kuess S. Imitative suicide on the
Viennese subway. Soc Sci Med 1994;38:453–7 Stack S Media coverage as
a risk factor in suicide.
J Epidemiol Community Health. 2003 Apr;57(4):238-40
WHO
(2000). Preventing suicide:a resource for media professionals.
Ziegler W, Hegerl U. The Werther effect. Significance, mechanisms,
consequences. Nervenarzt. 2002 Jan;73(1):41-9.
Prof.
Dr. Sergio A. Pérez Barrero
Presidente de la Sección de Suicidiología de la
Sociedad Cubana de Psiquiatría.
Fundador de la Sección de Suicidiología de la AMP
|