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Temas Abordados
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Origen del Agua
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Ciclo Hidrológico
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Clases de Agentes Contaminantes
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Criterios de Potabilidad. Métodos Básicos de Prevención
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Modos de Potabilizar el Agua
Origen del Agua
Aunque la Ciencia ha logrado dilucidar formidables enigmas, aún
debate acerca del origen del agua. Se calcula que éste sucedió
segundos después de la explosión del Big-Bang cuya fuerza
desencadenada impulsaría inmensos cúmulos de materia en todas
direcciones a una velocidad próxima a la de la luz; fue en ese
momento en que se formaron los primeros átomos de hidrógeno.
El
calor originado por este fenómeno de la materia implicó numerosas
reacciones nucleares las que a su vez dieron lugar al nacimiento de
los átomos conocidos hasta hoy, provenientes de gases como metano,
amoníaco, helio, entre otros y los del oxígeno los cuales al
encontrarse en el espacio compartieron sus electrones con el
hidrógeno creando una nueva molécula, el agua.
En
el espacio el agua se concentró como vapor de agua en la periferia
de las estrellas a una distancia en la que los rayos UV del sol no
eran demasiado intensos y donde la temperatura solar no supera los
4000°, lo cual permite aún en la actualidad las condiciones
físico-químicas para que los átomos de hidrógeno y oxigeno no se
disocien.
En
el ámbito científico se atribuye veracidad a dos teorías respecto a
su origen:
Teoría Volcánica:
al principio no existía una “atmósfera”
terrestre. Por la actividad volcánica producida en el interior de la
Tierra surgían enormes cantidades de lava las cuales al salir a la
superficie generaban una gran cantidad de gases, entre ellos, vapor
de agua el cual también permanecía comprimido entre las rocas. Esta
actividad generó la primer corteza terrestre al enfriarse y
solidificarse y por otra parte el vapor acuoso se condensó dando
lugar a las primeras precipitaciones las que “lavaron” la atmósfera
de vapores contaminantes como el azufre mediante fuertes diluvios.
En las zonas más profundas de la tierra, con la corteza más fría, se
formaron los mares y océanos, es decir, la hidrosfera, la cual
cubrió a la Tierra con una capa de 2500 metros de espesor bajo este
fenómeno también las cavidades terrestres comenzaron a rellenarse de
agua.
Estos procesos se sucedieron durante millones de años pero se
calcula que la presencia del agua se originó hace (apenas) unos 3,8
billones de años.
Teoría de los Meteoritos:
otros científicos afirman que el agua llegó a
la Tierra en el interior de meteoritos en forma de hielo, éstos al
impactar en la superficie la liberaron llenando grandes superficies
de la corteza y así se formaron los océanos. Como avales a esta
teoría se ha encontrado que numerosos cometas tienen en su interior
componentes muy similares al agua, uno de sus elementos, el deuterio
se encuentra abundantemente en las profundidades del mar.
Es
así que se calcula que existen unos 1.384 trillones de litros de
agua en el planeta, de los cuales el 97,5% está en los océanos y
equivale a unos 1.350 trillones de litros y solo un 0.015%, es
decir, 200.000 billones de litros están presentes en lagos y ríos.
Al
principio el oxígeno se encontraba fuertemente asociado a elementos
tales como el carbono y el nitrógeno, pero la evolución a su forma
biatómica duró largo tiempo, fue gracias a las cianobacterias,
microorganismos cercanos a las algas de caracteres fotosintéticos
las que permitieron la formación del oxígeno molecular. Su
contribución fue fundamental ya que las grandes cantidades que ellas
aportaron por millones de años de este elemento, beneficiaron la
modificación de una atmósfera reductora a una oxidante lo cual
permitió que el oxígeno tal como lo conocemos pudiera estructurar
las primeras cadenas metabólicas evolutivas.
Como
ninguna de estas teorías responde de manera eficaz a todos los
interrogantes respecto al origen de la vida terrestre, se han
adoptado criterios mixtos para acercar una explicación, hoy todavía
insuficiente.
Si
repartiéramos toda el agua que permanece desde sus orígenes en el
mundo, a cada habitante le tocaría uno 27 millones de metros
cúbicos. El problema es que un 97% de esta es salada y del 3%
restante un 95% permanece en estado sólido, en forma de hielo. En el
año 2000 se calculaba que la cantidad disponible de agua dulce por
persona era de 9000 metros cúbicos, ahora, si la población hacia el
2025 alcanza los 8000 millones de personas, solo habría
disponibilidad per capita de una cantidad equivalente a 5100 metros
cúbicos. El problema no es que esta sea suficiente para compensar
las necesidades requeridas, sino que el agua no se distribuye en el
planeta en forma equitativa, ni por estaciones ni en forma anual, lo
cual implica que unos dos tercios de la población mundial, unos
4.000 millones de habitantes, habiten en zonas que reciben sólo la
cuarta parte de las precipitaciones anuales del mundo.

Ciclo Hidrológico
Cada
molécula de agua prosigue un proceso natural que dura 12 días; como
el agua esta sometida a la fuerza de la gravedad y al calor del sol,
su flujo es permanente pasando de los océanos y aguas continentales
a la atmósfera por evaporación y de ésta a los hielos, lagos y ríos
regresando a la tierra en forma de precipitaciones. Durante este
ciclo hidrológico el agua no muere, en el sentido estricto de la
expresión, a lo sumo puede descomponerse cuando cae sobre las
plantas. Esta relativa pérdida se compensa por nacimiento de otras
nuevas moléculas de agua en forma de vapor producida por la
respiración de los animales, en las combustiones orgánicas y otros
procesos naturales.
Cuando el agua cae en forma de lluvia arrastra impurezas propias de
la atmósfera, al tocar la tierra pueden añadirse otros
contaminantes, entre ellos calizas, sal, yeso, silicatos, cloruros,
nitratos y materias orgánicas. A éstas pueden sumarse los
contaminantes producidos por actividades agropecuarias o
industriales las cuales hacen lentos los procesos de autodepuración
como así también las aguas residuales que al no estar sometidas a un
tratamiento depurativo pueden vehiculizar numerosas bacterias,
protozoos, gusanos y virus, entre otros microorganismos.
Podemos mencionar entonces cuatro
clases de agentes contaminantes:
-
Bacterias responsables de enfermedades:
estas se encuentran principalmente en las
excreciones humanas como tambien pueden provenir del ganado o
animales silvestres. Entre ellas las que más preocupan a la
Salud Publica encontramos al Vibrio Cholerae que provoca cólera,
Salmonella Typhi, que produce fiebres tifoideas y paratifoideas,
Shigella, causante de disentería.
la
Yersinia Enterolítica y el Escherichia Coli principales
responsables de gastroenteritis aguda y diarrea.
-
Agentes consumidores de Oxígeno:
provienen de la descomposición de residuos
provocadas por bacterias que consumen oxígeno. Cuando la
cantidad de bacterias es alta el índice de oxígeno disuelto en
agua disminuye notablemente.
-
Nitratos y Fosfatos solubles en agua:
estos nutrientes aumentan el crecimiento
de algas y plantas acuáticas pudiendo agotar la presencia de
oxígeno en el agua dañando gravemente la vida de los peces y
afectando las poblaciones que se alimentan de la pesca.
-
Agentes Orgánicos:
entre ellos plásticos, aceites y
pesticidas los cuales son de difícil control puesto que
provienen de procesos fabriles o de plantas depuradoras de aguas
residuales y pueden ser transportadas a través de los ríos junto
a otros contaminantes en suspensión.
Los
Criterios de Potabilidad se regulan
mediante legislación e involucran:
Definición de Caracteres Organolépticos:
estos no son sino grados de turbidez
permitidos, calor y otros relevantes como olor y sabor.
Determinación de Caracteres Fisicoquímicos:
temperatura, porcentaje de cloruros, calcio,
potasio y dureza total, entre otros.
Caracteres propios del Medio Ambiente:
estos están representados por la presencia de
sustancias generadas por el propio hombre e incluye elementos tales
como nitritos, agentes tensioactivos, hierro, fósforo y fluor entre
los más destacados.
Elementos y Sustancias Tóxicas:
para el consumo humano se establecen criterios
de concentración máxima admisible de sustancias específicas como son
el arsénico, cadmio, cianuro, cromo, plaguicidas e hidrocarburos.
Otros elementos Analíticos:
comprende los radioactivos: cuando estos son
solubles en el agua pueden causar cáncer, defectos de
nacimiento y daño genético siendo por tanto altamente peligrosos.
Para
el 2015 los países del mundo han incluido dentro de las Metas del
Milenio el compromiso de reducir en un 50% el número de personas que
carecen de servicios de agua potable y saneamiento. En la actualidad
en América Latina alrededor de 77 millones de personas de las cuales
51 millones viven en áreas rurales y 26 en urbanas no tienen acceso
al agua apta para consumo humano y unos 350 millones de habitantes
no poseen servicios sanitarios.
La
OMS ha difundido mediante el Centro Panamericano de Ciencias del
Ambiente (CEPIS) medidas sencillas de prevención tendientes a
reducir las enfermedades bacterianas transmitidas por el agua.
Medidas de Prevención Básicas
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Hervir o
clorar
toda el agua potable
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Emplear agua potable para beber y preparar alimentos
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Usar jabón y ceniza antes de servir o comer alimentos y después
de ir al inodoro
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No comer pescados o mariscos si éstos no provienen de aguas
seguras, entre ellas aguas residuales
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Guardar agua en un envase limpio procurando dejar una pequeña
abertura la cual debe igualmente cubrirse
-
No comer frutas o verduras cultivadas en tierras regadas con
aguas residuales o posiblemente contaminadas
-
Consumir alimentos provistos por vendedores que aseguren la
utilización de agua apta para consumo humano en su preparación
de los productos comercializados.
Modos Simples de Potabilizar el Agua
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Evitar contaminación causada por falta de higiene de las manos o
de los recipientes que almacenan agua o de los utensilios
empleados.
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Hervir el agua durante cinco minutos. A la temperatura de
ebullición (100°C) la mayoría de las bacterias mueren o se
inactivan.
Utilizar desinfectantes. Entre ellos Yodo: aunque su costo es
relativamente superior al del cloro, una solución al 2% de tintura
de Yodo garantiza la desinfección de considerables cantidades de
agua. Es muy eficaz para eliminar bacterias, virus y diversos
microorganismos.
Cloro: el más empleado por su alta seguridad. Se suele emplear en
solución o en pastillas. Esta formación de hipoclorito debe
mezclarse y dejarse reposar al menos por unos 30 minutos para
permitir el contacto con los microorganismos. Aunque es efectivo
ante bacterias el cloro no ha resultado efectivo para erradicar
virus que permanecen en el agua sin potabilizar.
Lo cierto es que aunque se ha
avanzado en términos de cobertura de potabilización del agua, puesto
que en los últimos cuarenta años el acceso a la red sanitaria se
triplicó en el mundo, aún persisten millones de excluidos. La
contaminación industrial, el empleo de fertilizantes y pesticidas y
el empleo inadecuado de la energía produce agua de baja calidad para
el consumo lo cual en nuestro continente ha llevado a determinar una
pérdida de vidas humanas equivalente a 153.000 personas por año, en
su mayoría menores de cinco años.
Este bien insuficientemente preciado es responsable
de asegurar los procesos biológicos más elementales y en la
actualidad la ciencia ha perfilado la búsqueda de nuevos fármacos
obtenidos de fuentes naturales. Alrededor de 49 compañías
farmacéuticas investigan análisis sobre organismos acuáticos
marinos, entre ellas algas, medusas, esponjas y moluscos, las
aplicaciones pertenecen hoy al complejo mundo de la biología
molecular.
Aunque por razones del calentamiento global las
sequías son más fuertes, es aún el medio más simple para protegernos
y preservar nuestra vida biológica. El agua tiene mucho por
ofrecernos, es un bien compartido por la humanidad, por lo cual sus
problemas entrañan tanto nuestra responsabilidad personal como el
compromiso de una colaboración mutua de toda la comunidad
internacional.
Prof. Farm. Silvia Chort
Material Consultado
AMM
(Asociación Mundial Médica). Declaración sobre el agua y la salud.
Tokio. 2004.
Brown Lester & others. “La situación en el mundo” Ed. Apostrofe.
2005.
Centro Panamericano de Ingeniería Sanitaria y Ciencias del Ambiente
(CEPIS). OPS. OMS.
Garetaix Anoland. “Revista Elementos. Vol. 12”. Junio 2005.
Sagan Carl. “Un punto azul pálido”. Ed. Planeta. Barcelona. 1995.
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