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(Los
caminos se unen)
En el preciso momento
que el Hombre “inventó” la Bioética, puso en consideración la
relación entre los avances científicos y el ser humano, es decir
nació desde el problema que afecta a la sociedad toda que se
pregunta si ¿ todo lo que se puede hacer…se debe hacer? Estamos ante
una ética social ya que la vida (bios) no tiene ética, es amoral (no
tiene moral) y se rige por sus propias reglas sin preguntar ni dar
explicaciones.
El ser humano se
pregunta mediante la ética ¿por qué se debe hacer lo que recomienda
la norma o la reflexión moral? , y la moral pregunta ¿qué se debe
hacer? Algunas veces la ética es la pregunta y la moral responde.
Toda normativa puede o no satisfacer al prójimo y generalmente
marcha demorada con respecto a la tecnología-avances científicos
(algunos ejemplo: clonación humana, trasplantes de órganos y
tejidos, úteros subrogados genética, eutanasia, anticoncepción).
Para la metodología científica lo que no se puede probar ni
verificar, no se puede alegar. No hay una duda razonable, pero, la
Ciencia es acumulativa y tiene su aliado en el tiempo, creando y
revisando datos, proporcionando nuevas teorías o invalidando viejas.
En cambio, las leyes
determinan las responsabilidades y los jueces las hacen efectivas,
(¿brindando justicia?), en tiempos prudenciales, determinados. Al
cruzarse Bioética y procesos normativos puede quedar abierto un
“agujero negro” que involucre a la sociedad toda, un espacio donde
la verificación escape y deje al Hombre despojado, solo. Un juez sin
instrucción suficiente para hacer una evaluación y tomar una
decisión adecuada, es como el que manipula la bioética para
insospechados fines inhumanos.
El periodismo, es decir
la posibilidad de transformar la noticia en conocimiento también
tiene como receptor final a la sociedad, por lo tanto ese enorme
poder –depende en la mente de quien se encuentre – puede ser un
agente de agresión psico/socio/cultural de dimensión inimaginable o
un constructor de conocimientos. Y repentinamente, nos encontramos
en un camino que recorremos junto al ethos -que sigue
siendo el suelo firme pero lo pisan seres humanos-, aquellos que
normatizan el bios y esos mismos que manejan el discurso de los
multimedios.
El principio, el punto
de partida de la Bioética y del Periodismo deberá ser el respeto a
la Otredad, y esa será la costumbre de la ética: defender y respetar
al Otro que es la defensa y el respeto a uno mismo.
Así como la bioética no
sustituye a la ética médica, todo lo contrario, ésta sigue siendo
parte de la bioética, debemos entender que el periodismo, el
científico especialmente, es parte de un marco / guía (Cáp. 22 del
Código de Ética –que es un cuerpo de leyes morales- de la Asociación
Médica Argentina), lo cual no es censura, todo lo contrario, es una
protección para la sociedad toda y debe ser provechoso a nivela
individual y colectivo.
Es necesario esforzar el
open mind (la mente abierta) para visualizar que la
ética nos ayuda a suprimir confusiones para aclarar las opciones y
que la diferencia con moral en el ámbito académico…no existe,
salvando que ética proviene del vocablo griego ethos y moral
del latín mos y se traducen como “conjunto de reglas,
valores o principios”. Ambas son reflexiones normativas expresadas
en lenguaje normativo.
La tendencia de una
globalización en bioética trae aparejada la idea de que la
diversidad está para que el diálogo intercultural pueda respetar
principios de la “gran aldea” en que se transforma el planeta, para
que sean respetadas todas las morales que todas las comunidades
sustentan. En caso contrario se utiliza la moral como representante
de normas y de comportamientos impuesta a una persona por una
ideología y estas, las ideologías, tienen como propósito el poder y
el dominio.
El periodismo tiene en
la tecnología de la comunicación moderna una posibilidad única de
socializar los conocimientos, educar y cuidar a la sociedad
planetaria. Un poder y una obligación que puede transformar al mundo
en un lugar más bello para vivir…o morir.
Si logramos que los
periodistas y los bioeticistas logren concretar aquello de que la
ética/moral sea ése algo que pueda “estar entre mis cosas”,
pues habremos dado un gran paso pensando en la humanidad, la
conducta, la solidaridad, la responsabilidad. Ello nos transformará
en cuidadores con ética/moral.Entonces podremos hablar de
principios de respeto por la autonomía, la beneficencia, no
maleficencia, del doble efecto y de la justicia. Todos los
principios son enunciados más generales y constituyen el fundamento
de las reglas.
Una acertada definición
de la bioética citada por la OPS/OMS como “el uso creativo del
diálogo para formular, articular y en lo posible resolver los
dilemas que plantea la investigación y la intervención sobre la
vida, la salud y el medio ambiente”, nos hace pensar que hay puntos
en común con el periodismo, y más allá de dilemas, hay poliemas
cuando ante cualquier solución lleva implícito un nuevo problema. En
el disenso encontraremos el consenso, y debemos reflexionar que
respetar no quiere decir compartir, asimismo recordemos que un
dilema ético es el resultado de un conflicto de principios y cada
uno puede ser protegido en desmedro del otro.
Necesitamos
comunicarnos para construir nuestra historia vinculante, sin
comunicación no hay tema en común, no hay historia, no hay
posibilidad de vida para el ser pensante. Cuando el periodismo - el
cuarto poder - utiliza esa fuerza para conseguir móviles personales,
cuando se expresa en representación de lobbies económico/políticos,
en base a discursos ocultos y manipulación de los medios masivos de
comunicación, nos recuerda los campos de concentración nazis,
Tuskegee, Willowbrook,Minamata ( y muchos más) que llevaron al
Humano Ser a diseñar los códigos internacionales de Ética de
Nuremberg ( 1948), la Declaración de Helsinki (1964) para frenar
tanta barbarie. ¿No será el momento de pensar en un quinto poder, en
manos de ciudadanos que denuncien el superpoder de los grandes
grupos mediáticos, cómplices y difusores de la globalización
liberal?
Cuando los “pecados
capitales” del humano contra el humano son expresados en forma de
protección normativa y/o haciéndolos público, entonces la sociedad
tiene futuro. Y en el Periodismo se debe hacer conocer los pecados
de la distorsión, el culto a las falsas imágenes, la invasión a la
privacidad, el envenenamiento de la mente de los niños a través de
lo que ven/escuchan/leen, la explotación del sexo para mejores
dividendos, y el abuso del enorme poder de los medios masivos de
comunicación.
Entonces surgen los
códigos de ética, como el elaborado por la British Broadcasting
Corporation (BBC) de Londres y que sus periodistas deben
cumplimentar como principio y guía, a saber: imparcialidad,
precisión, equidad, visión amplia y justa de pueblos y culturas,
integridad e independencia editoriales, respeto a la vida privada, y
a los parámetros de decencia y buen gusto, no promover la imitación
del comportamiento antisocial o delictivo, salvaguardar el bienestar
de los menores, tratamiento justo a los entrevistados, independencia
de intereses económicos. Ante grandes problemas, grandes soluciones,
o por lo menos el intento.
Dijo Walter Williams,
insigne hombre de prensa norteamericano: “Nadie debe escribir como
periodista lo que no pueda decir como caballero” (placa que está en
la entrada del diario La Prensa).Los periodistas (en su mayoría)
sostienen que la verdad es lo mismo que la objetividad, de lo cual
se concluye que es temporaria, fragmentaria e incompleta. Es como la
voluntad: mixta, pues es guiada por las inclinaciones o por la
razón. Por ello siempre habrá conflictos, tan semejantes a la
bioética.
En el periodismo y la
bioética hay que cuidarse del subjetivismo, del relativismo y muchas
veces del peligroso pensamiento: “probablemente los dos tenemos
razón”. Cuando hablamos de La Verdad intentamos que el periodista
averigüe y busque esa autenticidad a pesar de los obstáculos que
encuentre en el camino, y, cuando sortee esas dificultades, hacerla
conocer al público con la finalidad de intentar el cambio.
Con la bioética sucede
algo similar, todos los riesgos en busca de la verdad llevarán a
confrontaciones con y en la sociedad toda, pero si el proyecto se
perfila hacia un paradigma de beneficencia y respeto a la humanidad,
el camino es el correcto. Entonces se vislumbra un peligro aún
mayor: el abuso del poder, que puede llevar con el correr del tiempo
a concretar decisiones que hagan peligrar a la sociedad planetaria
cuando el poder del periodismo se utilice para explicar procederes
bioéticos….inexplicables.
Bioética y Periodismo
corren y recorren un peligro incierto y aventurero, como la vida
misma, porque el Hombre se encuentra a mitad de camino, entre la
caverna-instintos y la sabiduría-voluntad, pero debe pensar/hacer
todo lo necesario para incrementar la sabiduría y la voluntad con el
fin de proteger a su sociedad, la de los Humanos con su entorno y no
destruir lo que con tanto esfuerzo se logró.
Cuando hablamos de los
objetivos de la ley, pensamos en la Justicia, y cuando imaginamos
los objetivos de la Ciencia, ipso facto se transparenta la
Verdad. La Ciencia (bioética) y el Periodismo conforman un sistema
abierto, donde hay una revisión de los hechos y la posibilidad de
cambiarlos, es un proceso de mejora contínua. En toda formación de
grado, los contenidos conceptuales y procedimentales deben estar
complementados por los actitudinales: el saber ser.
Preconizamos la
importancia de la actitud en todo equipo interdisciplinario,
multidisciplinario y más aún, es un deber para todo proyecto
educativo en donde funcione un equipo de salud (que es mucho
más que un grupo de salud) la consolidación de un proceso
transdisciplinario en donde se conlleve objetivos de estudio, se
comparta el contexto, se logre el constructo de un lenguaje común y
se borren las fronteras entre las disciplinas. Una especie de
explosión de los compartimientos estancos. En esa transversalidad
se sitúa la Bioética, desde el punto de vista antropológico,
filosófico, del derecho, de las ciencias médicas. Es derribar
murallas psico-socio-culturales que dividen a los seres humanos del
humano ser.
Mediante la Educación se
encontrará la profunda relación entre el Conocimiento y los Valores.
El esfuerzo debe estar focalizado en la formación de profesionales
éticos, racionales, eficientes y críticos que intentarán cerrar el
hiato entre la intención y la realidad que somete a la sociedad y
arrastra a un destino de vida mientras pierde su estilo de vida.
Nuestro país cumplirá
sus primeros 200 años en el año 2010, un momento especial para
consagrar nuestros deseos educativos y mirar de cara al futuro en
base a las experiencias del pasado. La formación de grado (incluye
al postgrado) tiene en la Bioética una ética aplicada y práctica
donde los profesionales de la salud, filósofos, abogados,
sociólogos, representantes religiosos y miembros de la comunidad
pueden encarar sus distintas ópticas ante problemas que nos atañen a
todos. Los principios de respeto por las personas, beneficencia y
no maleficencia, justicia, son los pilares a partir de los cuales
derivan las reglas que brindan especificidad, guías para la acción
del comportamiento en todo ámbito, pero esencialmente en el ámbito
de la salud.
Entonces que no
extrañe a nadie nuestra insistencia hacia una Bioética como
asignatura transversal, optativa / obligatoria, más aún, apoyamos
una Carrera de Bioética. Nuestro énfasis es que en
toda carrera de Periodismo donde el debate social es el alma
mater, incluya a la Bioética como materia obligatoria de la
currícula. Y entonces aflora la pregunta retórica: ¡¿Por qué no
comenzar en la enseñanza media cuando se forma y conforma el futuro
estudiante universitario?! Una manera de prepararnos para nuestros
primeros 200 años, compartiendo responsabilidades, más aún
compartiendo responsabilidad
solidaria.
El axioma de que el
paciente es una persona y no un problema a resolver hace cavilar
sobre una buena práctica del equipo de salud donde la comunicación,
la disponibilidad, la calidad y la experiencia sean las guías. Todo
ello y mucho más se adquiere durante la carrera universitaria de
grado, pre y postgrado. Desde el barro se modela la futura obra
maestra, después hay que cuidarla para que no se ensucie, que no
pierda brillo. La Bioética es el instrumento para el modelaje y el
futuro brillo, recordemos siempre que los componentes del equipo de
salud somos “cuidadores con ética” y que el paciente en el acto
médico entrega una confianza a una conciencia.
En el punto 5 de la
Declaración de Principios (1989) expresa el Dr. René G. Favaloro:”
No apartarse nunca de la ética, al comprender que ella está
implícitamente condicionada por la moral y por el respeto a la
dignidad y a la condición humana del paciente y de sus familiares”.
Lograr el pensamiento práctico pero con capacidad reflexiva.
Ingresar al juego de las antinomias.
El periodismo de
divulgación científica es aquél que lleva el acontecer científico a
la sociedad toda mediante una idioma entendible para quien no
utiliza el léxico académico. Es decir que educamos a nuestro pueblo,
y el enorme poder de la palabra oral o escrita debe ser cuidadoso,
sin crear falsas esperanzas, sin divulgar nuevas terapéuticas
sospechosas pero sí defendiendo el derecho de todo ser humano a ser
parte del desarrollo del conocimiento y de la investigación que
tenga como meta final el bienestar de la comunidad.
El hecho de no cumplir
con pautas claras en la información de la divulgación científica
puede ser homologado con la apología del delito, está “matando” la
salud del ser humano, su tesoro más preciado.En la ética profesional
buscamos la excelencia, pero a nuestro entender, mediante el estudio
e implementación de la Bioética, intentamos las acciones
supererogatorias, es decir “ir más allá de lo debido”, más allá de
la obligatoriedad.
Si en el equipo de salud
y el equipo periodístico podamos caracterizarnos por exceder las
expectativas mínimas de la moral, beneficiar a terceros mediante una
acción meritoria y loable mediante un gran esfuerzo, es factible que
una luz nos guíe en el largo camino de la Verdad, la Justicia y el
Bienestar Social. Entonces se concreta aquello de educar en
valores.
Y mediante la Bioética,
como fragmento indivisible del Periodismo intentaremos socializar a
las personas, es decir ayudarlas a que se incorporen a la cultura en
que viven, porque nuestra función es social, es formar ciudadanos
preparados para conocer e interactuar con el medio, es constituir
personas solidarias que Saben Hacer, es integrar ciudadanos
democráticos, pero esencialmente es la formación de ciudadanos
capaces de Aprender a Aprender y que conozcan la realidad para saber
desarrollarse en ella.
Prof. Dr. Joel Drutman
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