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Editorial Integrar la Educación para la Salud en nuestra vida diaria, impulsar el desarrollo de análisis y acciones de información, investigación y formación contribuirá sin dudas a mejorar la calidad de la vida en sociedad. Concientes de la necesidad de recrear decisiones mediante un compromiso de confianza mutua entre profesión y sociedad, Eps-Salud es un espacio que desea generar valores constructivos y mejorar las expectativas de los pacientes y ciudadanos.
Necesitamos difundir este ánimo en el fundamento de cada trabajo, de cada acción. Entre todos podemos hacerlo. Participe, colabore en la promoción de la Salud, comparta sus conocimientos, inspírenos.
Bioética y Periodismo
En el preciso momento que el Hombre
“inventó” la Bioética, puso en consideración la relación
entre los avances científicos y el ser humano, es decir
nació desde el problema que afecta a la sociedad, que se
pregunta si todo lo que se puede hacer…¿se debe hacer?
Estamos ante una ética social ya que la
vida (bios) no tiene ética, es amoral (no tiene moral) y se
rige por sus propias reglas sin preguntar ni dar
explicaciones. El ser humano se pregunta mediante la ética
¿por qué se debe hacer lo que recomienda la norma o la
reflexión moral? , y la moral pregunta ¿qué se debe hacer?
Algunas veces la ética es la pregunta y la moral responde.
Toda normativa puede o no satisfacer al prójimo y
generalmente marcha demorada con respecto a la
tecnología-avances científicos (algunos ejemplos: clonación
humana, trasplantes de órganos y tejidos, úteros subrogados
genética, eutanasia, anticoncepción).
Para la metodología científica lo que
no se puede probar ni verificar, no se puede alegar. No hay
una duda razonable, pero, la Ciencia es acumulativa y tiene
su aliado en el tiempo, creando y revisando datos,
proporcionando nuevas teorías o invalidando antiguas. En
cambio, las leyes determinan las responsabilidades y los
jueces las hacen efectivas, (¿brindando justicia?), en
tiempos prudenciales, determinados. Al cruzarse Bioética y
procesos normativos puede quedar abierto un “agujero negro”
que involucre a la sociedad toda, un espacio donde la
verificación escape y deje al Hombre despojado, solo. Un
juez sin instrucción suficiente para hacer una evaluación y
tomar una decisión adecuada, es como el que manipula la
bioética para inesperados fines inhumanos.
El Periodismo, es decir la posibilidad
de transformar la noticia en conocimiento, también tiene
como receptor final a la sociedad, por lo tanto ese enorme
poder –depende en la mente de quien se encuentre – puede ser
un agente de agresión psicosociocultural de dimensión
inimaginable o un constructor de conocimientos. Y
repentinamente, nos encontramos en un camino que recorremos
junto al ethos -que sigue siendo el suelo firme pero lo
pisan seres humanos-, aquellos que normatizan el bios
y esos mismos que manejan el discurso de los multimedios.
El principio, el punto de partida de la
Bioética y del Periodismo deberá ser el respeto a la
Otredad, y esa será la costumbre de la ética: defender y
respetar al Otro que es la defensa y el respeto a uno mismo.
Así como la bioética no sustituye a la
ética médica, todo lo contrario, ésta sigue siendo parte de
la bioética, debemos entender que el Periodismo, el
Científico especialmente, es parte de un marco - guía (Cáp.
22 del Código de Ética –que es un cuerpo de leyes morales-
de la Asociación Médica Argentina), lo cual no es censura,
todo lo contrario, es una protección para la sociedad y
debe ser beneficioso a nivel individual y colectivo.
Es necesario esforzar el open mind (la
mente abierta) para visualizar que la ética nos ayuda a
suprimir confusiones para aclarar las opciones y que la
diferencia con moral en el ámbito académico…no existe,
salvando que ética proviene del vocablo griego ethos
y moral del latín mos y se traducen como “conjunto
de reglas, valores o principios”. Ambas son reflexiones
normativas expresadas en lenguaje normativo.
La tendencia de una globalización en
bioética trae aparejada la idea de que la diversidad está
para que el diálogo intercultural pueda respetar principios
de la gran aldea en que se transforma el planeta,
para que sean respetadas todas las morales que cada
comunidad sustenta. En caso contrario se utiliza la moral
como representante de normas y de comportamientos impuesta a
una persona por una ideología y estas, las ideologías,
tienen como propósito el poder y el dominio.
El Periodismo tiene en la tecnología de
la comunicación moderna una posibilidad única de socializar
los conocimientos, educar y cuidar a la sociedad planetaria.
Un poder y una obligación que puede transformar al mundo en
un lugar más bello para vivir…o morir.
Si logramos que los periodistas y los
bioeticistas logren concretar aquello de que la ética-moral
sea ése algo que pueda “estar entre mis cosas”, pues
habremos dado un gran paso pensando en la Humanidad, la
conducta, la solidaridad, la responsabilidad.
Ello nos
transformará en cuidadores con ética-moral. Entonces
podremos hablar de Principios, de Respeto por la Autonomía,
la Beneficencia, no Maleficencia, del doble efecto y de la
Justicia. Todos los principios son enunciados más generales
y constituyen el fundamento de las reglas.
Una acertada
definición de la bioética citada por la OPS y la OMS como
“el uso creativo del diálogo para formular, articular y en
lo posible resolver los dilemas que plantea la investigación
y la intervención sobre la vida, la salud y el medio
ambiente”, nos hace pensar que hay puntos en común con el
Periodismo, y más allá de dilemas, hay poliemas cuando ante
cualquier solución lleva implícito un nuevo problema. En el
disenso encontraremos el consenso, y debemos reflexionar que
respetar no quiere decir compartir, asimismo recordemos que
un dilema ético es el resultado de un conflicto de
principios y cada uno puede ser protegido en desmedro del
otro. Necesitamos comunicarnos para construir nuestra
historia vinculante, sin comunicación no hay tema en común,
no hay historia, no hay posibilidad de vida para el ser
pensante.
Cuando el
Periodismo - el cuarto poder - utiliza esa fuerza para
conseguir móviles personales, cuando se expresa en
representación de lobbies económicopolíticos, en base a
discursos ocultos y manipulación de los medios masivos de
comunicación, nos recuerda los campos de concentración
nazis, Tuskegee, Willowbrook, Minamata - y muchos más- que
llevaron al Humano Ser a diseñar los códigos
internacionales de Ética de Nuremberg ( 1948), la
Declaración de Helsinki (1964) para frenar tanta barbarie.
¿No será el momento de pensar en un quinto poder, en manos
de ciudadanos que denuncien el superpoder de los grandes
grupos mediáticos, cómplices y difusores de la globalización
liberal?
Cuando los
“pecados capitales” del humano contra el humano son
expresados en forma de protección normativa y/o haciéndolos
público, entonces la sociedad tiene futuro. Y en el
Periodismo se debe hacer conocer los pecados de la
distorsión, el culto a las falsas imágenes, la invasión a la
privacidad, el envenenamiento de la mente de los niños a
través de lo que ven/escuchan/leen, la explotación del sexo
para mejores dividendos, y el abuso del enorme poder de los
medios masivos de comunicación.
Entonces surgen
los códigos de ética, como el elaborado por la British
Broadcasting Corporation (BBC) de Londres y que sus
periodistas deben cumplimentar como principio y guía, a
saber: imparcialidad, precisión, equidad, visión amplia y
justa de pueblos y culturas, integridad e independencia
editoriales, respeto a la vida privada, y a los parámetros
de decencia y buen gusto, no promover la imitación del
comportamiento antisocial o delictivo, salvaguardar el
bienestar de los menores, tratamiento justo a los
entrevistados, independencia de intereses económicos. Ante
grandes problemas, grandes soluciones, o por lo menos el
intento.
Dijo Walter
Williams, insigne hombre de prensa norteamericano: “Nadie
debe escribir como periodista lo que no pueda decir como
caballero” (placa que está en la entrada del diario La
Prensa).
Los
periodistas, en su mayoría, sostienen que la verdad es lo
mismo que la objetividad, de lo cual se concluye que es
temporaria, fragmentaria e incompleta. Es como la voluntad:
mixta, pues es guiada por las inclinaciones o por la razón.
Por ello siempre habrá conflictos, tan semejantes a la
bioética. En el periodismo y la bioética hay que cuidarse
del subjetivismo, del relativismo y muchas veces del
peligroso pensamiento: “probablemente los dos tenemos
razón”.
Cuando hablamos
de La Verdad intentamos que el periodista averigüe y busque
esa autenticidad a pesar de los obstáculos que encuentre en
el camino, y, cuando sortee esas dificultades, hacerla
conocer al público con la finalidad de intentar el cambio.
Con la bioética sucede algo similar, todos los riesgos en
busca de la verdad llevarán a confrontaciones con y en la
sociedad toda, pero si el proyecto se perfila hacia un
paradigma de beneficencia y respeto a la humanidad, el
camino es el correcto.
Entonces se
vislumbra un peligro aún mayor: el abuso del poder, que
puede llevar con el correr del tiempo a concretar decisiones
que hagan peligrar a la sociedad planetaria cuando el poder
del periodismo se utilice para explicar procederes
bioéticos….inexplicables.
Bioética y
Periodismo corren y recorren un peligro incierto y
aventurero, como la vida misma, porque el Hombre se
encuentra a mitad de camino, entre la caverna-instintos y la
sabiduría-voluntad, pero debe pensar-hacer todo lo necesario
para incrementar la sabiduría y la voluntad con el fin de
proteger a su sociedad, la de los Humanos con su entorno y
no destruir lo que con tanto esfuerzo se ha logrado.
Prof. Dr. Joel
Drutman
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